La 'fintech' Ebury, especializada en pagos internacionales, cambio de divisas y participada por Banco Santander, ha señalado este martes que el real brasileño y el peso colombiano fueron las divisas latinoamericanas con mejor comportamiento la semana pasada, al beneficiarse de que ambos países son exportadores netos de petróleo y presentan una menor dependencia energética que otras economías de la región.
El informe difundido por la firma subraya, en cualquier caso, que en términos generales las monedas de Latinoamérica lograron aguantar el tipo pese al agravamiento de las tensiones geopolíticas asociadas a la guerra de Irán.
Ebury detalla que el real brasileño se está mostrando más resistente que otras monedas emergentes en las últimas semanas. Al tratarse de un país que vende al exterior más crudo del que consume internamente, la entidad considera que Brasil debería poder absorber un eventual repunte de la inflación derivado del conflicto.
No obstante, los mercados están revisando al alza sus previsiones de inflación y descontando que el ciclo de bajadas de los tipos de interés será menos intenso, pasando a anticipar recortes de 125 puntos básicos frente a los 300 puntos que se esperaban antes del estallido de la guerra.
Tras la moderación de la inflación en enero hasta el 3,8%, los inversores continúan confiando en que el Banco Central de Brasil reduzca esta semana el precio del dinero en 25 puntos básicos, aunque su mensaje se prevé "considerablemente 'hawkish' para calmar a los mercados".
En paralelo, el peso colombiano también está mostrando fortaleza, a pesar de que Colombia ya venía lidiando con fuertes presiones inflacionistas derivadas de las "subidas agresivas" del salario mínimo. Esta situación llevó al Banco de la República (BanRep) a elevar en un punto porcentual el tipo de referencia en su reunión de enero, por lo que se anticipa además un sesgo más restrictivo de la política monetaria de cara a 2026.
Respecto a México, el peso concluyó un nuevo tramo de avances la pasada semana y llegó a situarse muy cerca del umbral de 17,8 pesos por dólar estadounidense. Desde Ebury opinan que la aceleración de la inflación en febrero respalda que el Banco de México (Banxico) opte por hacer una pausa en su próxima reunión, fijada para el 26 de marzo.
Aunque el país gobernado por Claudia Sheinbaium también es exportador neto de petróleo, México presenta una mayor vulnerabilidad a las importaciones de gasolina que Brasil o Colombia, debido a su limitada capacidad de refino.
El sol peruano, por su parte, logró recuperar en los últimos días parte del terreno perdido y se aproximó de nuevo al tipo de cambio de 1 dólar por 3,42 soles. Sin embargo, se anticipa un aumento "temporal" de la inflación por encima del objetivo del 2%, con una banda de variación del 1% al alza o a la baja, como consecuencia de las adversas condiciones climáticas, la guerra de Irán y la interrupción del suministro de gas tras una explosión en el yacimiento de Camisea.
En el extremo opuesto, el peso chileno se ha consolidado como la moneda más depreciada del último mes, solo superada por el bolívar venezolano, debido a la "elevada exposición" de Chile a las importaciones de energía frente al resto de países analizados. Ebury prevé que el peso chileno continúe perdiendo valor mientras persista la guerra en Oriente Próximo.