Ecuador prevé elevar un 15% la llegada de turistas españoles en 2026 y refuerza su mensaje de seguridad

Ecuador prevé un 15% más de turistas españoles en 2026, refuerza su mensaje de seguridad y consolida su apuesta por el turismo sostenible y regenerativo.

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El ministro de Turismo de Ecuador, Mateo Estrella. GOBIERNO DE ECUADOR

El ministro de Turismo de Ecuador, Mateo Estrella. GOBIERNO DE ECUADOR

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Ecuador afronta los próximos años con confianza respecto al mercado español y calcula que en 2026 el número de viajeros procedentes de España crecerá "al menos" un 15%, después de haber registrado un aumento del 14% en 2025 frente al ejercicio previo.

Este dinamismo responde "al mayor conocimiento que hay del país, pero también a la gran conectividad aérea que tenemos", según destacó el ministro de Turismo de Ecuador, Mateo Estrella, en declaraciones a Europa Press durante la Feria Internacional de Turismo, Fitur 2026.

Actualmente operan 16 vuelos directos semanales entre Madrid y Ecuador, de los que 10 son de Iberia y el resto de Air Europa, lo que consolida el puente aéreo entre ambos destinos.

Estrella señaló igualmente que las compañías turísticas españolas han incrementado su interés por el país andino, citando a grupos como Meliá o Barceló. "Son posibilidades que se están esperando, hay que concretarlas", indicó el responsable de Turismo.

En paralelo, el Ejecutivo ecuatoriano colabora con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en una hoja de ruta para el sector turístico que facilite la llegada de inversión extranjera directa.

"Esta inversión extranjera tiene que venir con unas condiciones importantes", recalcó el ministro, aludiendo a la necesidad de reforzar infraestructuras, incluidas las sanitarias, especialmente en áreas rurales donde se concentran muchos proyectos turísticos.

Seguridad y estabilidad para el visitante

Durante 2025, el país sumó 200.000 turistas internacionales adicionales, superando el umbral de 1,4 millones de llegadas, y las proyecciones apuntan a incorporar otros 200.000 visitantes a lo largo de 2026. Este avance se produjo pese a que el año estuvo marcado por un estado de emergencia interna, con toque de queda nocturno y presencia militar en las calles tras la irrupción de un grupo armado en un canal de televisión.

Un año después de esos episodios, Estrella subraya que "Ecuador, de manera general, es un destino 100% seguro para visitar". "Como cualquier otro país, tenemos ciertas condiciones de conflictos que están alejados de las zonas turísticas y que se deben básicamente a una lucha contundente que el gobierno está haciendo contra el narcotráfico", añadió.

El ministro insistió en que la ofensiva contra el crimen organizado "no afecta al turismo". "En Ecuador no ha habido ningún atentado contra un turista en los últimos dos años y hay una gran posibilidad de que el turismo siga siendo esa actividad económica importante para el país", afirmó.

Para blindar la seguridad de los viajeros internacionales y nacionales, el Gobierno ha puesto en marcha un plan específico de seguridad turística junto con la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Comité Interamericano de Lucha contra el Terrorismo.

En cuanto a la situación con Colombia, Estrella aclaró que "no hay ninguna afectación" en los flujos turísticos bilaterales. Recordó que el país vecino es su segundo emisor de visitantes y que "no hay ninguna restricción para viajes" entre ambas naciones.

Apuesta por turismo de nicho y regenerativo

Frente al modelo de turismo masivo de otros destinos de la región, Ecuador reivindica "un turismo de nicho" como seña de identidad. "Hay balnearios en la costa ecuatoriana, por supuesto, pero no tenemos esos grandes desarrollos que tienen otros países en cuanto a sol y playa, entonces tenemos un turismo de nicho que se enfoca muchísimo al turismo sostenible como gran paraguas", explicó Estrella.

Dentro de este enfoque se impulsan segmentos como el turismo de aventura, el cultural, el gastronómico y el comunitario, con especial énfasis en el turismo regenerativo, que busca que el viajero tome conciencia de "qué está visitante, qué medidas debe implementar para dichas visitas y cómo debe dejar la zona en mejores condiciones del que lo encontró".

Este planteamiento resulta clave en áreas protegidas, entre ellas el Parque Nacional Galápagos, para el que el Gobierno prepara un nuevo código de conducta del visitante "en los próximos meses".

En este mismo enclave, hace un año se duplicó la tasa de ingreso tanto para turistas extranjeros como para nacionales, unos recursos que "tiene que ir para programas de conservación e Galápagos", si bien por ahora no está previsto aplicar un esquema de tarifas diferenciado en otras reservas naturales del país.

"El turismo en Galápagos es una actividad que debe estar muy controlada y que debe responder a la fragilidad del entorno también porque por el momento no tiene una limitación en el número de visitantes", remarcó Estrella, defendiendo una gestión estricta de los flujos turísticos para proteger el ecosistema.