A partir de este martes, Estados Unidos ha empezado a aplicar el nuevo arancel global del 10% anunciado el pasado viernes por el presidente estadounidense, Donald Trump, después de que el Tribunal Supremo tumbara ese mismo día la mayor parte de los gravámenes fijados por Washington al considerar que la Casa Blanca se había excedido al invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) para imponer tarifas.
El nuevo arancel generalizado del 10% que entra en vigor este martes en Estados Unidos fue aprobado el viernes al amparo de la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que concede al presidente de EEUU la capacidad de afrontar determinados problemas de pagos internacionales mediante recargos y otras restricciones especiales a las importaciones.
A diferencia de los gravámenes invalidados por el Supremo estadounidense, este nuevo arancel global tiene naturaleza temporal, ya que establece un plazo de 150 días a partir de las 00:001 horas (Este) del 24 de febrero.
“Con esta medida, Estados Unidos puede frenar la salida de dólares hacia productores extranjeros e incentivar el retorno de la producción nacional”, explicó la Casa Blanca, que busca corregir el déficit de su balanza de pagos aumentando la producción nacional.
Así, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos comunicó que, desde este martes, dejaba de percibir los aranceles adicionales aplicados al amparo de la IEEPA, subrayando que “esta Orden Ejecutiva afecta únicamente a los aranceles de la IEEPA y no afecta a ningún otro arancel”.
En cualquier caso, el presidente de EEUU alardeaba este lunes en redes sociales de que el dictamen del Supremo “accidental e involuntariamente” le otorga muchos más poderes y fuerza de los que tenía antes, recordando que los jueces avalaron todos los demás aranceles, que pueden utilizarse “de una manera mucho más poderosa y atroz”, además de con seguridad jurídica.
De este modo, Trump lanzaba ayer una advertencia a cualquier país que quiera 'jugar' con la “ridícula” decisión de la Corte Suprema, en especial a aquellos que han “estafado” a Estados Unidos durante años, e incluso décadas, asegurando que, en tal caso, “se enfrentará a un arancel mucho más alto, y peor, que el que acordaron recientemente”.