El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha indicado que la Casa Blanca sopesa permitir la entrada en el mercado del petróleo iraní ya cargado en buques, unos 140 millones de barriles, como vía para contener la tensión en los mercados energéticos tras un nuevo repunte del precio del crudo este jueves, motivado por ataques cruzados contra infraestructuras energéticas en Oriente Próximo.
“En los próximos días podríamos levantar las sanciones al petróleo iraní que se encuentra en el alta mar. Son unos 140 millones de barriles, así que, dependiendo de cómo se calcule, eso representa entre diez días y dos semanas de suministro que los iraníes habían estado extrayendo”, ha declarado Bessent en un entrevista concedida a la cadena Fox Business.
El responsable del Tesoro ha explicado que esta decisión “en esencia” significaría “utilizar los barriles iraníes contra Irán”, una fórmula que Washington ya aplicó la semana pasada con el crudo ruso ya embarcado y que persigue incrementar la oferta disponible para tratar de contener los precios “durante los próximos diez o 14 días” mientras prosigue la campaña militar en Oriente Próximo.
Los cargamentos de petróleo iraní tenían como destino inicial China, por lo que, según Bessent, el levantamiento de las sanciones podría redirigir parte de esos barriles y aliviar la situación en otros mercados.
Paralelamente, la Administración Trump estaría estudiando una nueva liberación “unilateral” de crudo de sus reservas estratégicas con el fin de rebajar la presión sobre los precios, después de que Estados Unidos pusiera ya en circulación 172 millones de barriles en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), dentro de una operación conjunta que sumó 400 millones de barriles al mercado.
Bessent ha reiterado además su llamamiento a los países aliados para conformar una coalición internacional que permita reabrir el estrecho de Ormuz, vía por la que, antes del inicio de la ofensiva en Irán, transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Este paquete de medidas se complementa con la suspensión durante 60 días de la denominada “Ley Jones”, que limita el transporte de mercancías entre puertos estadounidenses a barcos de bandera nacional, con el objetivo de amortiguar la fuerte escalada del precio del crudo y de la gasolina.