El Gobierno de Estados Unidos, a través de agencias públicas como la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC, por sus siglas en inglés), pondrá en marcha un respaldo específico para que las compañías estadounidenses "profundicen sus inversiones" en áreas estratégicas de Argentina. Esta iniciativa forma parte del nuevo acuerdo de comercio e inversiones suscrito este jueves entre ambos países.
Estas futuras inversiones, según se detalla en el pacto, "van a estar realizadas en función de un mejor marco regulatorio y también a través del financiamiento de diferentes organismos estatales de Estados Unidos, como el Eximbank [la agencia de créditos para exportaciones del país] o el DFC, que va a apoyar decididamente a las empresas estadounidenses a profundizar sus inversiones en Argentina en sectores estratégicos", señaló el jefe del Gabinete de Ministros argentino, Manuel Adorni, en una comparecencia ante la prensa para desgranar el alcance del acuerdo.
El documento suscrito otorga "una previsibilidad mayor" para que las empresas de Estados Unidos "puedan acrecentar sus inversiones", recordando que el país norteamericano es el principal inversor extranjero en Argentina. Gracias a este esquema de financiación, las firmas podrán canalizar recursos hacia activos considerados críticos, entre ellos los minerales estratégicos.
De acuerdo con la explicación ofrecida por el canciller argentino, Pablo Quirno, el mecanismo de financiamiento "es una decisión del Gobierno de Estados Unidos" y se vincula con la autopista de inversiones que diseña Argentina para aportar "previsibilidad" y "seguridad" a esos flujos de capital.
Quirno precisó, además, que estos recursos podrán destinarse a iniciativas y proyectos "que tengan un horizonte de tiempo que les permita avanzar" y consolidarse.
El acuerdo bilateral contempla, asimismo, la supresión recíproca de aranceles para 1.675 productos argentinos y un acceso preferencial al mercado estadounidense para numerosos sectores industriales del país sudamericano. Adorni lo definió como "un hito histórico" para Argentina, al reforzar su "liderazgo regional" y abrir una nueva etapa en la relación económica con Washington.