Los ajustes planteados para introducir la revisión de redes sociales como condición de entrada a Estados Unidos podrían recortar el gasto de los turistas en hasta 15.700 millones de dólares (13.273,7 millones de euros) y acarrear la destrucción de 157.000 puestos de trabajo, una cifra que triplica el promedio de empleos que se prevé crear al mes en el país en 2025.
Estos cálculos proceden de un reciente informe del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), elaborado junto a GSIQ y Oxford Economics, que también apunta a un posible retroceso de las exportaciones vinculadas al turismo emisor hacia Estados Unidos y a un deterioro "aún más" acusado de las perspectivas de llegada de visitantes internacionales.
De acuerdo con la encuesta incluida en el estudio, cerca de un tercio de los participantes (34%) declara que sería algo o mucho menos proclive a viajar a Estados Unidos en los próximos dos o tres años si finalmente se aplican estas modificaciones.
En contraste, únicamente el 12% sostiene que tendría más ganas de visitar el país, lo que, según el WTTC, supone una caída "clara" y "significativa" de la intención neta de viaje hacia este destino.
El sondeo refleja además que, aunque una parte minoritaria de los encuestados interpreta la medida como un signo de firmeza, un grupo más amplio considera que haría que Estados Unidos pareciera un lugar menos hospitalario y menos atractivo tanto para el turismo vacacional como para los desplazamientos de negocios.
"El comportamiento de los visitantes, desanimado por los cambios planificados, tendrá consecuencias económicas reales para la industria de viajes y turismo de Estados Unidos, en particular en un mercado global altamente competitivo", ha advertido la presidenta y CEO del WTTC, Gloria Guevara.
Según el organismo internacional, al compararla con la normativa de otros grandes destinos, esta exigencia de entrada se percibe como "significativamente más intrusiva" que la de rivales directos como el Reino Unido, Japón, Canadá o Europa Occidental, lo que "coloca a Estados Unidos en desventaja competitiva en el mercado turístico global".
En un escenario de impacto elevado, el país podría dejar de recibir alrededor de 4,7 millones de visitantes internacionales, lo que equivaldría a un descenso del 23,7% de las llegadas procedentes de países con autorización ESTA en 2026 frente a la situación habitual.
Ante estas previsiones, Guevara llama a los responsables políticos estadounidenses a analizar "cuidadosamente" la medida y sus posibles efectos sobre la actividad económica y el nivel de empleo.