EFPA España propone a Economía una cuenta de inversión sin mínimo de entrada y con ventajas fiscales

EFPA España propone a Economía una cuenta de ahorro e inversión sin mínimo de entrada, con ventajas fiscales y amplia portabilidad para atraer al pequeño ahorrador.

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EFPA España ha trasladado al Ministerio de Economía su postura sobre la futura cuenta individual de ahorro e inversión, reclamando que este vehículo no exija una aportación mínima y que se acompañe de incentivos fiscales que impulsen su adopción.

Estas propuestas forman parte de las alegaciones que la asociación ha remitido en el marco de la consulta pública abierta por Economía entre finales de diciembre de 2025 y finales de enero de 2026, con el fin de recabar la visión de los distintos agentes interesados sobre el diseño de esta cuenta y la aplicación de la etiqueta “Finance Europe”.

La finalidad de este instrumento es canalizar el ahorro de los ciudadanos hacia una cartera diversificada de activos financieros, reforzar su participación en los mercados de capitales y contribuir a elevar el nivel de educación financiera de la población.

En su documento remitido al Ministerio, EFPA España plantea que la cuenta se articule como un producto “sencillo, inclusivo y flexible”, enfocado a captar a un amplio espectro de ahorradores. Para ello, considera clave “eliminar barreras de entrada” y evitar complejidades “innecesarias” que puedan desanimar a los potenciales usuarios.

En coherencia con este enfoque, la organización propone que la cuenta esté disponible para todo tipo de inversores y que se permita a una misma persona mantener varias cuentas, incluso en entidades diferentes y con perfiles de riesgo distintos.

Asimismo, solicita que se asegure la “plena portabilidad” de las cuentas entre entidades, sin ningún coste para el cliente y mediante un procedimiento sometido a la supervisión de las autoridades financieras.

EFPA España también considera que el producto no debe exigir importes mínimos de entrada y que el titular disponga de “plena libertad” para decidir “cuánto y cuándo invertir”, si bien aboga por prever herramientas ágiles que faciliten la realización de aportaciones periódicas.

La asociación insiste en que el atractivo de esta cuenta dependerá “de manera decisiva” de la existencia de incentivos fiscales “claros y potentes”. “Sin un tratamiento fiscal atractivo será difícil lograr su popularización y su impacto real como instrumento de canalización del ahorro hacia la inversión a largo plazo”, subraya en sus alegaciones.

En relación con el horizonte temporal, EFPA España defiende que se fomente la inversión a largo plazo mediante la fiscalidad, estableciendo un periodo mínimo de permanencia de tres años únicamente a efectos de acceder a un mejor tratamiento fiscal.

Separar la cuenta de la etiqueta “Finance Europe”

Por otra parte, la organización pide que la nueva cuenta se mantenga diferenciada de la etiqueta “Finance Europe”, una iniciativa que están promoviendo varios países europeos, entre ellos España.

En este sentido, EFPA España sostiene que la cuenta “no debe condicionarse ni limitarse” a los requisitos asociados a dicha etiqueta, sobre todo en una fase inicial, al entender que las restricciones geográficas o de tipo de producto podrían incrementar el riesgo o reducir la rentabilidad para el pequeño inversor y dificultar el objetivo de movilizar el ahorro minorista hacia la inversión.

Por ello, plantea que la etiqueta tenga un carácter voluntario y opere como un sello “adicional” para aquellos inversores que deseen orientar sus recursos hacia la transformación de la economía europea.

A continuación, la entidad puntualiza que el acceso a los beneficios fiscales de la cuenta no debería supeditarse a la adopción de esta etiqueta, aunque sí podría contemplarse una mejora de dichos incentivos para quienes se adhieran a ella, con el fin de reforzar la inversión en Europa.

Asesoramiento, competencia y activos aptos

EFPA España también ve necesario impulsar el asesoramiento profesional especializado, dado que se trata de una herramienta de planificación financiera. “El apoyo de asesores financieros registrados y certificados resulta fundamental para una correcta contratación, seguimiento y adecuación de la cuenta al perfil del ahorrador”, argumenta.

Igualmente, la asociación propone que la comercialización de estas cuentas esté abierta a todas las entidades financieras “debidamente registradas y supervisadas”, incluyendo bancos, entidades de pago, firmas de inversión y empresas de asesoramiento financiero. Además, apuesta por un marco de finanzas abiertas, que permita el acceso a los datos financieros del cliente con su consentimiento, siguiendo el modelo de ‘open banking’ y su evolución hacia ‘open finance’.

La organización defiende que la competencia entre proveedores se base en una transparencia “real y efectiva” de los costes y comisiones. En esta línea, considera que la portabilidad solo debería originar gastos administrativos “mínimos” y que las comisiones se publiquen en formatos homogéneos que faciliten la comparación por parte del usuario.

En cuanto a los activos que podrían integrarse en la cuenta, EFPA España apuesta por limitarla a instrumentos financieros “comprensibles”, como acciones, bonos, fondos de inversión y ETF, sin aplicar recargos adicionales. Por el contrario, plantea excluir derivados, productos estructurados, criptoactivos, materias primas y otros instrumentos con baja liquidez, debido a su complejidad y riesgo, al menos en las etapas iniciales de implantación.

Finalmente, la asociación reclama una supervisión continuada, “pero ocasional”, por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y del Banco de España, junto con la utilización de información clara y estandarizada para el inversor. También resalta la relevancia de la dimensión transfronteriza, abogando por acuerdos de reconocimiento fiscal entre Estados miembros que aseguren un trato equivalente a residentes y no residentes.