El Banco Central de Brasil baja los tipos en 25 puntos básicos hasta el 14,75%

El Banco Central de Brasil recorta los tipos al 14,75% en un contexto de guerra en Oriente Próximo y riesgos inflacionarios más altos de lo habitual.

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Cristo del Corcovado, situado en Río de Janeiro (Brasil). KAZUO OKUBO/EMBRATUR

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El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central de Brasil (BCB) ha acordado un recorte de 25 puntos básicos en el tipo de interés de referencia, que pasa a situarse en el 14,75%, al considerar que esta decisión es “coherente” con su hoja de ruta para estabilizar los precios y, al mismo tiempo, “atempera” las “fluctuaciones económicas”.

Este ajuste, que rompe con las cinco reuniones previas en las que la tasa se mantuvo sin cambios, llega en un contexto internacional que la autoridad monetaria califica de “cada vez más incierto” por el recrudecimiento de la guerra en Oriente Próximo.

“Esta situación exige cautela por parte de las economías emergentes ante un contexto de mayor volatilidad en los precios de los activos y las materias primas”, ha señalado el banco central en su nota oficial.

En el frente interno, el BCB ha observado una desaceleración del crecimiento del PIB, aunque el mercado de trabajo ha seguido mostrando un comportamiento “resiliente”. Paralelamente, la inflación general y la subyacente han continuado moderándose, si bien ambas permanecen por encima de la meta del 3% fijada por la institución.

Las proyecciones de inflación se colocan en el 4,1% para el ejercicio actual y en el 3,8% para el próximo año, mientras que en el escenario base se anticipa una tasa del 3,3% para el tercer trimestre de 2027.

Los riesgos de desviaciones de la inflación, tanto al alza como a la baja, son “más elevados de lo normal” y se ven intensificados por el estallido de la guerra de Irán y el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz.

Según el Copom, los precios podrían subir con más fuerza si se “desanclan” las expectativas de inflación, persisten elevados los costes de los servicios o el efecto combinado de las políticas internas y externas acaba reforzando las presiones inflacionistas.

En sentido contrario, una ralentización más acusada de la economía brasileña favorecería la contención de los precios, al igual que una menor expansión de la actividad global derivada de un ‘shock’ comercial o de una caída en las cotizaciones de las materias primas.

“Las previsiones actuales de inflación [...] se sitúan más alejadas del objetivo. Al mismo tiempo, la incertidumbre en torno a dichas proyecciones ha aumentado considerablemente debido a la falta de claridad sobre la duración del conflicto y sus efectos en las variables que condicionan los modelos de previsión”, ha explicado el Copom.