El Banco de Inglaterra ha comunicado que integrará los riesgos asociados al uso de la inteligencia artificial en sus test de estrés del sistema financiero. Este movimiento llega tras la petición del Comité del Tesoro de la Cámara de los Comunes, que instó a la autoridad financiera británica a reforzar la supervisión y el estudio de las consecuencias de la IA sobre la economía.
El Comité criticó al banco central por mantener, a su juicio, una actitud de "esperar y ver" frente al desarrollo de la IA. La institución rechazó esta interpretación, subrayando que coopera activamente con otros bancos centrales para evaluar el impacto de la inteligencia artificial en la estabilidad financiera y que ya emplea esta tecnología para reforzar sus propias capacidades internas.
"Por otra parte, el Banco está trabajando en métodos de simulación con contrapartes internacionales para comprender mejor las condiciones bajo las cuales los agentes de IA que operan en los mercados financieros podrían mostrar un comportamiento correlacionado o 'rebaño' y, por lo tanto, potencialmente exacerbar la dinámica procíclica para amplificar un escenario de estrés", reza la respuesta de la subgobernadora de Estabilidad Financiera del banco, Sarah Breeden, a los legisladores británicos.
Con este enfoque, el Banco de Inglaterra pretende analizar de qué forma pueden atenuarse estas dinámicas y, entre otros aspectos, cómo alinear los objetivos de los agentes de IA con las metas de las políticas públicas.
La institución ya somete al sistema a pruebas de resistencia en las que valora el peso de la ciberseguridad y recrea ciberataques sobre compañías. No obstante, el Comité parlamentario consideró insuficiente este marco y reclamó que se incorporasen de forma explícita los efectos derivados de la inteligencia artificial.