El Banco Mundial eleva sus previsiones de crecimiento global para 2026 y 2027

El Banco Mundial mejora sus previsiones de crecimiento global para 2026 y 2027, con revisiones al alza para EEUU, China y las economías en desarrollo.

3 minutos

Comenta

Publicado

3 minutos

La economía mundial está mostrando ser “más resiliente de lo previsto”, pese a la persistencia de las tensiones comerciales y de la incertidumbre política. Así lo subraya el Banco Mundial, que ha revisado al alza sus estimaciones de crecimiento para este año y el próximo, hasta el 2,6% y el 2,7%, respectivamente, tras mejorar de forma notable su escenario para Estados Unidos y China en el ejercicio actual.

Las nuevas proyecciones del organismo implican una leve moderación del crecimiento respecto al ritmo del 2,7% previsto para 2025, pero suponen una mejora de dos décimas frente al pronóstico de junio para 2026, mientras que la estimación para 2027 incorpora una revisión positiva de una décima.

En el caso de Estados Unidos, la institución internacional ha llevado a cabo una revisión significativa y ahora prevé una expansión del 2,2% en 2026, frente al 1,6% calculado anteriormente, manteniendo sin cambios la proyección del 1,9% para 2027.

Para la zona euro, la actualización es más moderada: el Banco Mundial calcula un crecimiento del 0,9% este año, una décima más que en junio, y de dos décimas adicionales para 2026, hasta el 1,2%.

En ambos bloques, la previsión de expansión para 2025 se sitúa siete décimas por encima de lo anticipado con anterioridad, con un aumento del 1,4% para la eurozona y del 2,1% para EEUU.

De esta forma, el crecimiento estimado para el conjunto de las economías avanzadas se sitúa en el 1,6% tanto en 2026 como en 2027, lo que implica una mejora de dos décimas para el primer año y de una décima para el segundo. En cuanto a los países en desarrollo, el Banco Mundial contempla un avance medio del 4% este año, frente al 3,8% previsto en junio, y del 4,1% en 2027, por encima del 3,9% anterior.

Respecto a China, el organismo ha incrementado en cuatro décimas su previsión para este año, hasta el 4,4%, y ha elevado en tres décimas la de 2027, hasta el 4,3%. Para India, mantiene sin cambios el 6,5% en 2026 y recorta en una décima la proyección de 2027, hasta el 6,6%.

El Banco Mundial recuerda que en 2025 el crecimiento se vio favorecido por un repunte del comercio ante la anticipación de nuevos aranceles y por rápidos cambios en las cadenas de suministro globales. Sin embargo, prevé que estos estímulos se diluyan en 2026 a medida que se moderen tanto el comercio como la demanda interna, aunque considera que la mejora de las condiciones financieras globales y la expansión fiscal en varias grandes economías contribuirán a suavizar la desaceleración.

En lo relativo a los precios, el organismo proyecta que la inflación mundial se reduzca ligeramente hasta el 2,6% en 2026, apoyada en la debilidad de los mercados laborales y en la caída de los precios de la energía.

“La resiliencia refleja un crecimiento mejor de lo esperado, especialmente en Estados Unidos, que explica aproximadamente dos tercios de la revisión al alza del pronóstico en 2026”, señala el Banco Mundial, que advierte de que, “aún así, si estos pronósticos se mantienen, la década de 2020 va camino de ser la más débil para el crecimiento global desde la década de 1960”.

En este contexto, alerta de que la brecha entre los niveles de vida a escala global se está ampliando, ya que, a finales de 2025, casi todas las economías avanzadas registraban ingresos per cápita por encima de los niveles de 2019, mientras que alrededor de una de cada cuatro economías en desarrollo presentaba ingresos per cápita inferiores.

“Con cada año que pasa, la economía mundial se ha vuelto menos capaz de generar crecimiento y aparentemente más resiliente a la incertidumbre política”, ha indicado Indermit Gill, economista jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial, para quien el dinamismo y la resiliencia económicos no pueden divergir por mucho tiempo sin fracturar las finanzas públicas y los mercados crediticios.

“En los próximos años, se prevé que la economía mundial crezca a un ritmo menor que en la convulsa década de 1990, a la vez que acumula niveles récord de deuda pública y privada. Para evitar el estancamiento y el desempleo, los gobiernos de las economías emergentes y avanzadas deben liberalizar enérgicamente la inversión y el comercio privados, controlar el consumo público e invertir en nuevas tecnologías y educación”, ha recomendado.