Un escenario de guerra prolongada en Oriente Próximo que derivase en una merma sostenida del suministro de energía provocaría un incremento notable de la inflación en la zona euro, de acuerdo con el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), el irlandés Philip Lane.
En una entrevista con “Financial Times”, recuerda que la posibilidad de una escalada del conflicto en Oriente Próximo ha sido uno de los principales escenarios de riesgo contemplados por el BCE, cuyos análisis previos apuntan a que se produciría “un aumento sustancial de la inflación impulsada por la energía” y una fuerte caída de la producción si un conflicto provocara una caída persistente del suministro energético.
Además, el responsable de política económica del BCE señala que el efecto sería mayor si la coyuntura desencadenara también una mayor percepción de riesgo en los mercados financieros.
Para la eurozona, Lane admite que un encarecimiento de la energía ejerce “presión al alza sobre la inflación”, sobre todo en el corto plazo, y que un conflicto de este tipo tendría un impacto claramente negativo sobre la actividad económica.
En todo caso, el economista jefe remarca que la intensidad del efecto y las consecuencias para la inflación a medio plazo dependen de la escala y la duración del conflicto, por lo que el BCE continuará vigilando muy de cerca la evolución de la situación.