El BCE apuesta por abaratar las comisiones a pequeños comercios con el euro digital

El BCE defiende que el euro digital reducirá las comisiones que soportan los pequeños comercios frente a las grandes empresas en los pagos electrónicos.

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Edificio del Banco Central Europeo (BCE). Sebastian Gollnow/Dpa

Edificio del Banco Central Europeo (BCE). Sebastian Gollnow/Dpa

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Piero Cipollone, integrante del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), ha sostenido que la implantación del euro digital ayudará a reducir la brecha actual entre las elevadas comisiones que soportan los pequeños comercios por los pagos digitales y las que pagan las grandes compañías, favorecidas por las economías de escala.

En la actualidad, la fuerte concentración del negocio de pagos digitales en Europa, dominado en gran medida por empresas extranjeras, genera marcadas diferencias en las comisiones que se aplican a los pequeños establecimientos, que llegan a abonar tarifas entre tres y cuatro veces más altas que sus competidores de mayor tamaño.

Los proveedores de servicios de pago –entre ellos Visa o Mastercard– pueden fijar precios con holgura debido a la escasa competencia real, mientras que los comercios de menor envergadura apenas disponen de margen para negociar o para cambiar de proveedor de estos servicios.

“En mayo de 2025, una coalición de importantes minoristas europeos escribió a tres comisarios europeos advirtiendo de que los sistemas internacionales habían hecho que sus tarifas fueran tan complejas y opacas que los comerciantes no pueden entender, y mucho menos cuestionar, lo que están pagando y por qué”, ha señalado Cipollone durante un acto organizado por la Escuela de Economía de Estocolmo en Riga y Latvijas Banka.

De este modo, el euro digital pretende atajar la discriminación económica que sufren los pequeños comercios, ya que eliminará las comisiones de red y de procesamiento por las operaciones realizadas, reduciendo así los efectos negativos de la excesiva concentración del poder de mercado.

Entre 2018 y 2022, las comisiones netas asociadas a estos servicios en la Unión Europea prácticamente se duplicaron pese a los intentos regulatorios. Las grandes redes internacionales de tarjetas aprovecharon vacíos legales y reforzaron los cargos que quedaban fuera del ámbito regulado, como los de red o de procesamiento.

Los pagos en línea continúan ganando terreno como una de las modalidades preferidas por los usuarios, mientras que el uso de efectivo ha descendido del 68% de las transacciones cotidianas en la zona del euro en 2019 al 40% en 2025, con una caída aún más acusada en los países bálticos, donde se encuentran algunas de las economías más digitalizadas de Europa.

“En un mundo cada vez más fragmentado, la integridad e independencia de la infraestructura de pagos europea es una cuestión de soberanía monetaria. Para el Eurosistema, mantener esa soberanía es una responsabilidad fundamental. Y es el momento de actuar”, ha remarcado Cipollone.