El barril de petróleo Brent, referencia en el mercado europeo, avanzaba cerca de un 2,5% alrededor de las 8.00 horas de este jueves y superaba el umbral de los 114 dólares por barril justo antes del inicio de la negociación en las plazas bursátiles del Viejo Continente, muy por encima de los 72 dólares a los que cambiaba de manos antes del ataque contra Irán llevado a cabo por Estados Unidos e Israel.
Al mismo tiempo, el crudo West Texas Intermediate (WTI), indicador clave en Estados Unidos, se encarecía un 2,4%, situándose en torno a los 92,4 dólares por barril.
El repunte del petróleo en la apertura de la sesión de este jueves está ligado a los mensajes dispares que reciben los inversores sobre la posibilidad de un alto el fuego en la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha manifestado esta madrugada que el Ejecutivo iraní "tiene muchas ganas de llegar a un acuerdo", pero no lo hace público porque "creen que su propia gente los matará".
Estas palabras de Trump se han producido pocas horas después de que el viceministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, subrayara que "no hay negociaciones ni conversaciones" con Estados Unidos para poner fin al conflicto, aunque sí ha admitido "mensajes" procedentes de Washington que, en cualquier caso, no constituyen "negociación ni diálogo".
En esta línea, el responsable de la diplomacia de Teherán ha sostenido que el hecho de que la Casa Blanca hable de negociaciones supone "una admisión de derrota" tras haber perseguido anteriormente una "rendición incondicional" por parte de Irán.
Araqchi se ha referido igualmente al tránsito de buques en el estrecho de Ormuz, uno de los focos más sensibles de la crisis, cuyo papel ha disparado el precio del crudo y llevó a Trump a amenazar la semana pasada con destruir centrales eléctricas iraníes si Teherán no abría "plenamente" el estrecho. Sin embargo, el mandatario estadounidense decidió el lunes, cuando expiraban casi las 48 horas de ultimátum que él mismo había fijado, aplazar durante cinco días cualquier ataque contra esas infraestructuras.
Pese a ello, las autoridades iraníes han rechazado en las últimas semanas haber decretado un cierre total de este enclave estratégico que conecta los golfos Pérsico y de Omán. Así lo reiteró este miércoles el ministro de Exteriores, quien insistió en que "no está completamente cerrado", sino "sólo para los enemigos".
"Es natural; estamos en una situación de guerra, es una zona de guerra. No hay razón para permitir el paso de los barcos de nuestros enemigos y sus aliados. Pero para otros, el paso es libre", ha indicado, antes de señalar que, en cualquier caso, "esos barcos suelen evitarlo debido a la inseguridad existente", ya que "algunos no cuentan con la cobertura de sus compañías de seguros, de este seguro de guerra, por así decirlo, y no transitan por allí".
En esta misma línea, ha explicado que, en el caso de "muchos de estos barcos, sus propietarios o los países que los poseen se han puesto en contacto" con las autoridades iraníes para solicitar "un paso seguro a través del estrecho". "Para algunos de estos países, que son aliados nuestros o por cualquier otro motivo, nuestras fuerzas armadas les proporcionaron dicho paso", ha añadido.
"El estrecho de Ormuz se encuentra en nuestras aguas internas y en las de Omán. Aunque quieran considerarlo aguas internacionales, la realidad es que se encuentra en aguas territoriales de Irán y Omán, y tenemos soberanía sobre él", ha defendido, avanzando que el Gobierno iraní está "considerando nuevos acuerdos para garantizar el paso seguro en la zona".
Trump, por su parte, ha minimizado el efecto del conflicto sobre la economía y, en concreto, sobre la cotización del crudo. "Pensé que sería mucho peor. Pensé que los precios de la energía, el precio del petróleo, subirían más. Pensé que la bolsa bajaría un poco", ha apuntado, restando importancia a estas tensiones: "A corto plazo no me importaba".
Las Bolsas europeas se encaminan a una apertura en negativo
En medio de esta incertidumbre sobre el desenlace de la guerra en Irán, el Dow Jones y el Nasdaq cerraron la sesión de este miércoles en terreno positivo, con avances del 0,66% y del 0,77%, respectivamente, aunque los futuros de ambos índices anticipan correcciones a la baja en la apertura de este jueves.
En Asia, las principales plazas bursátiles han concluido la jornada con descensos generalizados. El Kospi surcoreano ha terminado con una caída del 3,2%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong retrocede un 1,9% y la Bolsa de Shanghai se deja un 1,1%. En Japón, el Nikkei ha finalizado con un recorte cercano al 0,5%.
Con este telón de fondo, las Bolsas europeas apuntan este jueves a un inicio de sesión en negativo, con descensos superiores al medio punto porcentual.
En el mercado español, el Ibex 35 arrancará la jornada desde los 17.169 puntos, después de haber cerrado el miércoles con una subida del 1,5%.