El comisario europeo de Energía avisa de que, incluso en el mejor escenario, el verano será complicado

Dan Jorgensen alerta de un verano difícil para Europa por la crisis energética y reclama más renovables, interconexiones y ruptura definitiva con Rusia.

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El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen ESADE

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El comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, ha alertado de que, aun en el escenario más favorable dentro del actual contexto de inestabilidad por el conflicto en Oriente Próximo, el continente se dirige “a un verano que va a ser difícil”.

Durante su intervención en una jornada organizada por EsadeGeo y la Representación de la Comisión Europea en España, celebrada en el campus de Esade Madrid, ha señalado que, incluso si el estrecho de Ormuz reabriera totalmente esta misma tarde, “harían falta más de un par de años para recuperar la producción de gas”.

El responsable comunitario ha advertido de que, en el peor supuesto —que podría extenderse durante meses o incluso años—, el mundo se enfrentaría a “un orden mundial completamente nuevo y probablemente ante consecuencias económicas muy graves, que van mucho más allá del sector energético”.

En este contexto, subrayó que “no hay seguridad real sin seguridad energética” y defendió que “nunca se debería volver a importar ni una sola molécula (de energía) de Rusia”. “Nunca deberíamos volver a confiar en un país que es fundamentalmente nuestro enemigo”, afirmó.

Jorgensen indicó que la Unión Europea ha aprendido la lección tras el estallido de la guerra de Ucrania en 2022 y que ahora se encuentra en una posición energética considerablemente más sólida.

“En primer lugar, hemos diversificado, así que contamos con muchas otras fuentes, y en segundo lugar, y aún más importante, nos estamos alejando del gas”, añadió, incidiendo en el cambio de rumbo de la política energética europea.

El comisario, que reivindicó el papel de vanguardia de la UE en la lucha contra el cambio climático, remarcó igualmente la importancia de proteger la competitividad del bloque, actualmente sometida a una fuerte presión, según recogió Esade.

“Pagamos demasiado por nuestra energía en Europa, dos o tres veces más que nuestros competidores en China y Estados Unidos”, señaló, aunque matizó que se han evitado costes todavía mayores gracias a la rápida expansión de las energías renovables, especialmente en la última década.

Además, consideró que la UE no sólo precisa incrementar su capacidad de producción de energías limpias, sino también optimizar el uso de las infraestructuras ya disponibles y destinar más recursos a la transmisión y a la integración de los sistemas. “Estamos bastante bien interconectados, pero necesitamos estarlo aún más, no estamos aprovechando todo el potencial que tenemos”, concluyó.