El Consejo de la Productividad de España (CPE) plantea reforzar el papel de la inversión privada, ampliar las vías de financiación no bancaria para compañías jóvenes con elevado potencial, someter a una evaluación exhaustiva el efecto de los fondos europeos de recuperación 'NGEU' y poner en marcha una Estrategia Española para la Productividad con la implicación de la administración central, las comunidades autónomas y los agentes sociales.
Este organismo independiente, constituido en 2024, ha difundido este miércoles su primer informe anual, en el que ofrece un diagnóstico sobre la evolución y los retos de la productividad en España, destacando la brecha histórica respecto al conjunto de la Unión Europea (UE) y el proceso de convergencia iniciado en 2022.
El informe constata un avance medio anual del 1% de la productividad por hora trabajada entre 2022 y 2025, el doble del registrado en 2014-2019. Aun así, el CPE subraya que este ritmo deberá intensificarse en los próximos ejercicios para sostener un incremento de la renta per cápita acorde con la trayectoria histórica, dadas las proyecciones demográficas actuales.
Desde 2018, el crecimiento acumulado de la remuneración real por hora trabajada (7,7%) ha superado al de la productividad por hora (3,6%), lo que, según el Consejo, refleja una mejora en el reparto de las ganancias de productividad.
Con todo, la cuota laboral (peso de los salarios en el PIB) en 2024 continúa 1,4 puntos por debajo del nivel de 1999, lo que pone de manifiesto que los salarios reales apenas han aumentado en el conjunto de los últimos 25 años. Pese a ello, el documento valora de forma positiva la reforma laboral de 2021 y la elevación del salario mínimo (SMI).
En este contexto, el CPE considera imprescindible corregir determinadas debilidades para elevar el crecimiento de la productividad. La más relevante es la relativa falta de dinamismo de la inversión privada, cuya trayectoria, aunque al alza, resulta mucho más moderada de lo que cabría esperar a la vista de la fortaleza del ciclo expansivo y del volumen extraordinario de fondos europeos movilizados.
Mientras la inversión pública ha liderado esta fase, la privada ha mostrado una respuesta más contenida. “Esto sugiere que, junto con otros factores, el diseño, la gestión y la gobernanza del programa Next Generation EU han podido menoscabar el impulso sobre la inversión que se le anticipaba”, recoge el informe.
El Consejo, presidido por Juan Francisco Jimeno Serrano, plantea diseñar instrumentos innovadores para respaldar la inversión productiva de las empresas con mayor capacidad de expansión e innovación, pero que encuentran trabas para obtener recursos, en especial fuera del canal bancario.
“La creación de un fondo de inversión, dotado de instrumentos que aporten financiación con una perspectiva a largo plazo, facilitando el crecimiento de empresas innovadoras, sería un paso en la buena dirección”, sostiene el CPE en su documento.
Paralelamente, propone impulsar una Estrategia Española para la Productividad, con participación de la administración central, las comunidades autónomas y los agentes sociales.
Dicha estrategia debería incorporar explícitamente la evaluación del impacto de las políticas públicas sobre el crecimiento y la distribución de la productividad, y situar como ejes principales la inversión en capital tecnológico e intangibles y la transformación estructural hacia ramas de mayor intensidad tecnológica, en un contexto marcado por la irrupción de la inteligencia artificial.
EVALUACIÓN DEL IMPACTO DE LOS FONDOS NGEU SOBRE LA PRODUCTIVIDAD
En relación con los fondos Next Generation de la Unión Europea (UE), el Consejo plantea realizar una evaluación de su impacto sobre la productividad y sobre la inversión productiva privada, así como sobre su modelo de gobernanza.
Según su análisis, en los últimos años la inversión pública ha evolucionado mejor que la privada gracias al impulso de los recursos europeos. Sin embargo, continúa por debajo de la media de la UE, por lo que el CPE considera necesario mantener en los próximos años este esfuerzo inversor y su efecto tractor sobre la inversión privada, “que ha sido decepcionante en los últimos años y debe incrementarse”.
En este marco, el Consejo entiende que los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) pueden ser una herramienta novedosa de política industrial para orientar estos fondos hacia actividades con mayor capacidad de cambio estructural y de aumento de la productividad.
El Consejo de la Productividad de España respalda también el Régimen 20, al que califica como una iniciativa positiva para coordinar la regulación entre Administraciones, e insiste en que la clave no es necesariamente reducir normas, sino lograr una mejor regulación.
ABORDAR “RIGIDECES” INSTITUCIONALES
Asimismo, el CPE considera que las recomendaciones de política económica para reforzar el crecimiento de la productividad deben combinar medidas horizontales y sectoriales. Por ello, ve imprescindible afrontar rigideces institucionales que obstaculicen la acumulación de capital humano, tecnológico e intangible, mejorar la eficiencia de la inversión en educación e I+D+I e identificar las barreras que dificultan la reasignación de recursos hacia las actividades más productivas.
El organismo advierte, además, de que una adopción lenta de las tecnologías basadas en inteligencia artificial podría ampliar la brecha de productividad, y señala el capital humano —nivel de cualificación de la plantilla, calidad de la gestión empresarial y disponibilidad de personal especializado— como uno de los determinantes esenciales del avance de la productividad.