El coste financiero de la morosidad en pymes cae hasta 1.957 millones al cierre de 2025

La morosidad reduce el esfuerzo financiero de las pymes a 1.957 millones en 2025, aunque los plazos de pago siguen muy por encima del límite legal.

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La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel Fernando Sánchez - Europa Press

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El esfuerzo financiero asociado a la deuda comercial de las pymes se situó en 1.957 millones de euros en el cuarto trimestre de 2025, por debajo de los 2.284 millones de euros registrados en el mismo periodo de 2024, de acuerdo con los datos del Observatorio de la Morosidad de Cepyme difundidos este martes.

La organización empresarial de las pymes explica este retroceso del esfuerzo financiero ligado a la deuda comercial por la bajada de los tipos de interés y por la reducción del periodo medio de pago, factores que compensaron el impacto alcista derivado del aumento del volumen de deuda comercial.

Pese a ello, la patronal avisa de que estos avances no bastaron para impedir que el coste financiero total de la deuda comercial alcanzase los 5.568 millones de euros en el cuarto trimestre de 2025, de los que casi 2.000 millones correspondieron específicamente a las pymes.

En el caso de las microempresas, este esfuerzo supuso 611 millones de euros, frente a los 715 millones de euros del último tramo de 2024, mientras que en las compañías de menor tamaño ascendió a 781 millones de euros, frente a los 915 millones de un año antes.

El estudio de Cepyme ratifica la senda a la baja de la morosidad, en línea con la disminución de los costes de financiación, pero alerta de que el periodo medio de pago continúa superando en más de 20 días el umbral legal y constituye un serio obstáculo para la financiación y la gestión ordinaria de las empresas.

En concreto, el periodo medio de pago (PMP) se situó en una media de 80,5 días en 2025, algo por debajo del nivel del año previo, aunque todavía por encima del límite legal de 60 días.

En el ámbito de las pymes, el PMP se recortó casi un día, desde los 79,2 días del cuarto trimestre de 2024 hasta los 78,3 días en el mismo intervalo de 2025.

Sin embargo, este ajuste no fue uniforme por tamaños empresariales. El recorte más intenso se dio en las medianas empresas, cuyo PMP pasó de 83,3 días en 2024 a 81,4 días en 2025, mientras que las microempresas redujeron sus plazos desde 75,7 hasta 74,7 días. Por el contrario, las pequeñas empresas experimentaron un ligero aumento del PMP, desde 78,7 días hasta 78,9 días.

Si se observan los promedios anuales, destaca el empeoramiento del PMP de la microempresa, que sumó 2,3 días más respecto al conjunto de 2024, al colocarse en 80,7 días, frente a un descenso de las medias anuales en el resto de segmentos.

Pese a la evolución descendente de la morosidad, Cepyme avisa de que, si persiste el actual contexto de mayor inestabilidad e incertidumbre, con subidas de los precios energéticos y de las materias primas, la morosidad podría volver a repuntar.

Construcción y agroalimentario alargan los plazos de pago

Por ramas de actividad, el informe refleja que el PMP aumentó en el cuarto trimestre de 2025 tanto en la construcción (96,5 días, frente a 90,4 días en el mismo periodo de 2024) como en el sector agroalimentario (74,4 días, frente a 73 días en el cuarto trimestre de 2024).

En cambio, en términos interanuales, los servicios y la industria recortaron su PMP, especialmente los servicios, con una bajada de 3,1 días, hasta 70,6 días. En la industria, el descenso fue de 1,7 días, hasta situarse en 74,3 días.

Por comunidades autónomas, el PMP mejoró interanualmente en Andalucía, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia, La Rioja y Murcia. Los descensos más acusados se dieron en La Rioja y Baleares, donde el PMP del último trimestre de 2025 fue 3,1 y 3,4 días inferior, respectivamente, al de un año antes.

En sentido contrario, Extremadura fue la región con peor evolución del PMP en 2025, al pasar de 66,3 días en el último trimestre de 2024 a 71,6 días en el mismo periodo de 2025. También sobresalieron los incrementos del PMP en Navarra, Castilla y León y Ceuta y Melilla, todos ellos superiores a 3 días.

La Comunidad de Madrid registró el PMP más elevado (90,9 días), seguida de Murcia y Galicia (89,1 días y 88,7 días, respectivamente). En el extremo opuesto, Baleares y Aragón se situaron como las autonomías con menores plazos medios de pago (69 días y 68,7 días, respectivamente).

Ventas a plazo y comportamiento de pago según importes

En lo que respecta al índice de morosidad en las facturas de ventas a plazo (IMFVP), que mide la propensión de las empresas a pactar aplazamientos en el pago de facturas en sus relaciones comerciales, se situó en el cuarto trimestre de 2025 en 54,1 puntos, frente a los 52,9 puntos de un año antes, interrumpiendo la trayectoria de descensos iniciada a mediados de 2023.

Por tamaño empresarial, el IMFVP aumentó un 12,8% en las compañías medianas en 2025, frente a la estabilidad observada en las pequeñas y a los descensos registrados tanto en las micro como en las grandes empresas.

El impacto de la reducción de los costes de financiación, sobre todo entre mediados de 2024 y 2025, se hizo patente en las empresas de mayor dimensión. En concreto, su IMFVP se contrajo un 71,2% en 2025 y casi un 80% desde comienzos de 2024.

Cepyme destaca que, si se compara con la tasa de morosidad media del conjunto de España, a la que se asigna un valor 100, las microempresas continúan siendo las que soportan un índice de morosidad más alto, al situarse un 17% por encima de la media nacional, el nivel más bajo desde el otoño de 2008.

En segundo lugar se colocan las grandes empresas, con una diferencia del 13,2%, su mejor registro en tres años. Por su parte, las pequeñas empresas se mantienen en niveles próximos al promedio nacional y las medianas refuerzan una situación relativa más favorable, al quedar por debajo de la media del país.

Por otro lado, el 30,4% de los importes facturados por las empresas en el último trimestre de 2025 se cobró en plazo o de forma anticipada, mientras que un año antes esa proporción alcanzaba el 32,6%.

No obstante, Cepyme resalta que se ha consolidado el cambio de tendencia en los pagos efectuados hasta 30 días después del vencimiento y, especialmente, en los que se realizan más allá de ese umbral. Los primeros representaron dos terceras partes del total en el cuarto trimestre de 2025, tras un aumento de 2,7 puntos en el último año.

Los retrasos más dañinos para las empresas, aquellos que superan los 30 días, se situaron en el 3% del total, pese a su repunte. Este incremento se explica, sobre todo, por el aumento de los pagos entre 60 y 90 días, mientras que los realizados más allá de 90 días apenas registraron variaciones.

Según Cepyme, el examen de los plazos de cobro desde la perspectiva del número de facturas emitidas confirma que, cuanto menor es el tamaño de la empresa, mayor es el porcentaje de facturas que se cobran con más de 30 días de retraso sobre la fecha de vencimiento.

Así, con datos del cuarto trimestre de 2025, en el segmento de microempresas, cerca del 10,7% de las facturas se cobra más de 30 días después de su vencimiento. En las pequeñas empresas, este porcentaje desciende al 6,3% y, en las grandes, al 5,3%. En el caso de las compañías medianas, los pagos recibidos con más de 30 días de retraso se han estabilizado en torno al 5,6%.