El barril de petróleo, que a primera hora del día llegó a superar los 119 dólares tanto en el caso del Brent, referencia en Europa, como del West Texas Intermediate (WTI) en Estados Unidos, pasó después a intercambiarse por debajo del umbral de los 100 dólares, una vez que el G7 dejó abierta la posibilidad de recurrir a sus reservas estratégicas de crudo de forma coordinada con la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Así, en la parte final de la jornada en las plazas europeas, la cotización del Brent frenaba su escalada y se situaba en torno a los 99 dólares por barril, todavía cerca de un 7% por encima del cierre del pasado viernes, pero alrededor de un 17% por debajo del máximo intradía de 119,40 dólares alcanzado horas antes.
En paralelo, el barril de WTI retrocedía hasta los 95,49 dólares, lo que suponía un 5% más que el precio al que terminó la sesión del viernes, aunque se quedaba un 20% por debajo del pico de 119,43 dólares registrado durante la mañana.
Tras los bruscos movimientos del lunes en los mercados energéticos, el Brent acumula un repunte del 36% desde la víspera del inicio de los ataques a Irán por parte de Estados Unidos e Israel, mientras que la subida del WTI ronda el 40% en el mismo periodo.
El ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, admitía este lunes que en la reunión de urgencia celebrada con sus colegas del G7 y la AIE no se decidió activar de inmediato las reservas de crudo, aunque sí se logró un acuerdo sobre la disposición a emplear esta herramienta llegado el caso.
“No estamos ahí aún. Lo que acordamos es usar el instrumento necesario, si fuera necesario, para estabilizar el mercado, incluida una potencial liberación de las reservas necesarias”, ha explicado Lescure en declaraciones a la prensa a su llegada a una reunión de ministros de Economía de la Eurozona (Eurogrupo) en Bruselas, después de presidir la videollamada con el G7.
En esta línea, el responsable galo ha señalado que los trabajos continuarán en “el próximo par de días” y que mantendrán tantos contactos en el marco del G7 como hagan falta “en los días, semanas y meses” venideros, al estar comprometidos a seguir “estrechamente” la evolución en Oriente Próximo y sus efectos sobre la economía mundial.
“Seguimos la situación muy estrechamente, sobre los mercados, sobre la situación macroeconómica de nuestros países, pero también sobre el impacto diario para nuestros ciudadanos que se ven afectados directamente, en especial por el aumento del precio de los combustibles”, ha resumido el ministro galo.
Por ello, Lescure ha reiterado que están “preparados para tomar todas las medidas necesarias, incluido en las reservas almacenadas, para estabilizar los mercados”.
Por su parte, el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que participó en la reunión convocada por Lescure, cuyo país ostenta este año la presidencia del G7, trasladó a los ministros el empeoramiento de las condiciones en los mercados petroleros globales en los últimos días.
El responsable turco avisó a los titulares de Finanzas del G7 de que, además de las tensiones vinculadas al paso por el estrecho de Ormuz, “se ha reducido sustancialmente la producción de petróleo”, lo que genera “riesgos significativos y crecientes” para el mercado.
En este contexto, Birol indicó que se pusieron sobre la mesa todas las alternativas posibles, entre ellas el uso de las reservas de emergencia de petróleo de la AIE, que suman en la actualidad más de 1.200 millones de barriles.
Al margen de las conversaciones con el G7, el director de la AIE subrayó que mantiene un diálogo constante con los ministros de Energía de países como Arabia Saudí, Brasil, India, Azerbaiyán y Singapur, con el objetivo de analizar la crisis generada en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.