El FMI advierte de una crisis económica por Irán de alcance grande, global y asimétrico

El FMI alerta de que la guerra en Oriente Próximo provocará un shock energético global, más inflación y riesgo de hambre para millones de personas.

3 minutos

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Michael Calabro/World Economic F / DPA

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Michael Calabro/World Economic F / DPA

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a alertar de que la guerra en Oriente Próximo supone una seria amenaza para la economía mundial, que encara un 'shock' de oferta “grande, mundial y asimétrico”. Esta advertencia llega a las puertas de las reuniones de primavera del organismo y del Banco Mundial, en las que ya han adelantado que recortarán sus proyecciones de crecimiento.

Con una merma estimada del 13% en el flujo diario de crudo y de hasta el 20% en el suministro de gas natural licuado (GNL), el conflicto desencadenará fuertes distorsiones en la actividad económica global. No obstante, el golpe será más severo para los países próximos a las zonas de tensión y para aquellos con una elevada dependencia de las importaciones energéticas.

En todos los escenarios que maneja el FMI, el efecto del conflicto tensionará las previsiones de expansión para este ejercicio. “Incluso nuestro escenario más optimista implica una revisión a la baja del crecimiento”, ha zanjado en su discurso inaugural de las reuniones de primavera la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

“Cuando recibamos a los ministros y gobernadores de bancos centrales en nuestras reuniones de primavera la próxima semana, nos centraremos en cómo afrontar mejor este último impacto y mitigar el sufrimiento de las economías y las personas”, ha asegurado.

La evolución de la crisis, condicionada por el frágil alto el fuego pactado entre Estados Unidos e Irán, determinará la magnitud del daño económico. Aun así, el FMI ya ha adelantado que las economías deberán lidiar con encarecimientos en los productos energéticos, mayor incertidumbre sobre la inflación futura y tensiones adicionales en las condiciones financieras de los mercados.

Las proyecciones de inflación a corto plazo tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos se han revisado al alza, aunque las previsiones a más largo plazo se mantienen sin cambios. “Sabemos que, con el tiempo, una parte significativa del impacto se disipará, dejándonos en un nuevo equilibrio”, ha indicado Georgieva.

El organismo ha puesto especial atención en los daños sufridos por la infraestructura energética en el golfo Pérsico, que considera uno de los factores clave detrás del recorte de previsiones. Como ejemplo, Georgieva ha citado los ataques contra el complejo de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, responsable del 93% del GNL del Golfo, y que necesitará entre tres y cinco años para recuperar su plena capacidad operativa.

Ante este escenario, el FMI ha reclamado a los gobiernos que eviten respuestas unilaterales mediante controles o restricciones en los mercados, ya que “solo” servirían para “echar más leña al fuego”. En su lugar, ha pedido mantener la vigilancia y estar preparados para reaccionar en función de cómo evolucione la crisis.

“Por ahora, conviene esperar y observar, mientras los bancos centrales enfatizan su compromiso con la estabilidad de precios, pero mantienen la calma, con una mayor disposición a actuar si su credibilidad se ve comprometida”, ha afirmado la directora del FMI.

Sin embargo, si “las expectativas de inflación amenazan con desestabilizarse y desencadenar una costosa espiral inflacionaria, los bancos centrales deberían intervenir con firmeza mediante aumentos de tasas”.

Impacto social y respuesta financiera del FMI

Las disrupciones en la oferta tienen efectos en cascada sobre la población mundial y, ante los nuevos cuellos de botella en las cadenas de suministro, la seguridad alimentaria de 45 millones de personas corre peligro. Esto podría elevar hasta 360 millones el número de habitantes en riesgo de padecer hambre en el planeta.

En paralelo, el FMI calcula que, a corto plazo, incrementará entre 20.000 y 50.000 millones de dólares (entre 17.000 y 43.000 millones de euros) su apoyo de balanza de pagos para asistir a los países más afectados.

En relación con este aviso, Kristalina Georgieva ha señalado que “este rango sería mucho mayor de no ser por la sólida formulación de políticas de muchas economías emergentes de mercado, incluidas algunas de las más grandes, a lo largo de las décadas”, y ha añadido que el FMI cuenta “con los recursos suficientes para afrontar esta perturbación”.