El Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue con atención la evolución de la crisis en Oriente Próximo y advierte de que, aunque “es prematuro” medir con precisión sus consecuencias económicas, el impacto final estará condicionado por la magnitud y la duración del conflicto.
En una nota difundida desde su sede en Washington, el organismo multilateral indica que, por ahora, ya se han detectado alteraciones en los flujos comerciales y en la actividad económica, repuntes bruscos en los precios de la energía y un aumento de la volatilidad en los mercados financieros.
“La situación sigue siendo muy inestable y se suma a un entorno económico mundial ya de por sí incierto”, ha reconocido el FMI, remarcando de nuevo que “es prematuro evaluar el impacto económico en la región y la economía mundial”.
“Dicho impacto dependerá de la magnitud y la duración del conflicto”, ha añadido.
El Fondo prevé presentar un análisis detallado de estas implicaciones en su próximo informe “Perspectivas de la Economía Mundial”, cuya publicación está prevista para el mes de abril.