La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha anticipado que el organismo recortará sus proyecciones de crecimiento económico mundial para 2026 como consecuencia de la crisis derivada del conflicto en Oriente Próximo. El aviso llega a escasos días del arranque de las reuniones de primavera del FMI y del Banco Mundial.
El inicio de la ofensiva en Irán y sus posibles repercusiones sobre la economía global, aún difíciles de cuantificar, han obligado a dar un giro a las estimaciones iniciales del FMI, que contemplaban una mejora frente al ejercicio previo. No obstante, debido a “el impacto de la guerra”, Georgieva ha señalado que las previsiones se revisarán “a la baja”, según explicó en una entrevista con Bloomberg News en Washington.
Los encuentros de primavera, que se celebrarán del 13 al 18 de abril en Washington, reunirán a responsables de bancos centrales, dirigentes políticos, directivos del sector privado y representantes de organizaciones civiles para debatir los desafíos de la economía mundial y actualizar las perspectivas para este año.
Georgieva ya ha adelantado el mensaje de alerta que trasladará a los asistentes a la cita: “Prepárense para lo peor”.
En este contexto, ha subrayado la “crisis negativa en la oferta” generada por el conflicto en Oriente Próximo, marcada por la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, y ha remarcado que la prioridad de la política económica debe centrarse en contener la inflación.
La responsable del FMI ha añadido que el mundo afronta esta nueva perturbación sin estar en las mismas condiciones ni disponer de los instrumentos necesarios para responder a una recesión severa, después del impacto de la pandemia de Covid-19. A ello se suma que las crecientes tensiones geopolíticas han debilitado la cooperación internacional en situaciones de emergencia.
“El mundo se enfrenta a esta conmoción tras haber soportado el impacto del Covid-19 y de la guerra en Ucrania; en otras palabras, con un margen de maniobra política muy reducido”, ha afirmado Georgieva.
Según ha advertido, los efectos de la crisis serán desiguales y golpearán con mayor intensidad a los países “cerca del conflicto” y a los importadores de energía. “Y si tienes muy poco o ningún margen fiscal, si no tienes reservas; lo sientes, pero tus empresas y hogares lo sufren aún más”, ha apuntado.
En su opinión, el papel de los bancos centrales será determinante para gestionar el impacto económico de la crisis, ya que deberán “equilibrar la atención a la inflación con la preocupación por no sofocar el crecimiento”. “Tengan mucho cuidado con cómo reaccionan ante la conmoción, es un momento muy delicado”, ha indicado.
Georgieva ha recordado que “hemos estado instando a nuestros miembros a reconocer que vivimos en un mundo más incierto y propenso a las crisis. Lo que los protege son fundamentos sólidos, instituciones fuertes y buenas políticas que fomenten la productividad y el crecimiento. Y cuando la incertidumbre disminuya, fortalezcan sus reservas”. Estas declaraciones se produjeron antes de conocerse que Trump había aceptado un alto el fuego de dos semanas con Irán.