El FMI cifra que el impacto económico de las guerras ya supera al de las peores crisis y catástrofes naturales

El FMI alerta de que las guerras provocan daños económicos más profundos y duraderos que las crisis financieras y los grandes desastres naturales.

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Soldados. EVIDEN

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Los daños económicos que provocan los conflictos armados exceden a los derivados de las grandes crisis financieras y de los desastres naturales de gran magnitud, y además se prolongan durante más tiempo que otros tipos de 'shocks'. Así lo concluye el Fondo Monetario Internacional (FMI), que dedica un capítulo específico de su 'Informe Económico Mundial' a analizar el impacto macroeconómico de las guerras.

De acuerdo con los cálculos del organismo, en promedio la producción de los países directamente inmersos en un conflicto se desploma de forma abrupta en la fase inicial, alrededor de un 3%, y continúa deteriorándose en los ejercicios siguientes, hasta acumular una merma cercana al 7% en un horizonte de cinco años.

“Los costes de producción estimados derivados de los conflictos superan los que suelen asociarse con las crisis financieras -incluidas las crisis bancarias, cambiarias y de deuda- y los provocados por desastres naturales graves”, advierte.

El FMI subraya que las pérdidas afectan a prácticamente todos los sectores de la economía y se mantienen incluso una década después, remarcando que las consecuencias económicas de las guerras no se limitan a los países donde se desarrollan los combates.

En esta línea, calcula que los países terceros sufren un impacto adverso en su PIB de en torno al 1% o algo menos durante los dos primeros años desde el estallido del conflicto, con un efecto que se va atenuando gradualmente a partir de ese momento, previsiblemente a medida que se redirigen las rutas comerciales, las empresas reorganizan sus cadenas de suministro y las respuestas de política económica contribuyen a absorber el golpe inicial.

“Si bien estos efectos indirectos son considerablemente menores que las grandes y sostenidas pérdidas de producción que sufren las economías de las zonas de conflicto, ponen de manifiesto que los grandes conflictos imponen costes económicos considerables que van mucho más allá de los países donde se producen las hostilidades”, explica.

Por otra parte, el documento del FMI alerta de que la reactivación económica tras un conflicto bélico “suele ser lenta y desigual”, y está condicionada en gran medida por la solidez de la paz alcanzada. Cuando la paz se consolida una vez terminadas las hostilidades, la producción logra remontar, aunque sin compensar plenamente el daño acumulado durante la guerra; en cambio, si la paz es frágil y se reaviva la violencia, las perspectivas de recuperación se deterioran y la actividad no logra recomponerse.

En consecuencia, el Fondo defiende que las políticas orientadas a fortalecer la capacidad del Estado para garantizar servicios básicos resultan clave para disminuir el riesgo de volver al conflicto. A su juicio, la estabilización macroeconómica, los procesos de reestructuración de la deuda y el respaldo de la comunidad internacional son elementos centrales para sostener la recuperación tras una guerra.

“La evidencia de análisis empíricos y estudios de caso indica que las recuperaciones exitosas suelen estar respaldadas por una reestructuración de la deuda temprana y decisiva, que ayuda a restablecer la sostenibilidad fiscal y crea espacio para la estabilización macroeconómica tras una paz sostenida”, apunta.

Asimismo, destaca que las recuperaciones exitosas también han estado acompañadas de un “dividendo de paz”, en el que la reducción del gasto militar generó margen fiscal para gastos no militares y sociales, junto con políticas para abordar la pérdida de capital humano, incluidas medidas para apoyar el retorno e integración de los refugiados.