Los integrantes del G7, que reúne a Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, abordarán en una cita de urgencia este lunes la opción de una liberación conjunta de reservas de crudo gestionadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). La medida se estudia como respuesta al fuerte encarecimiento del petróleo, cuyo precio ha rebasado ya los 100 dólares por barril, de acuerdo con la información publicada por “Financial Times”.
Según explicaron al diario británico varias fuentes al tanto de las conversaciones, los ministros de Finanzas del G7 mantendrán este lunes una llamada con Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, para analizar las consecuencias de la guerra con Irán. Hasta ahora, tres de los países del grupo, entre ellos Estados Unidos, se habrían mostrado favorables a activar parte de sus reservas estratégicas.
Una de las fuentes citadas señaló que ciertos responsables de la Administración estadounidense consideran adecuado coordinar una liberación de entre 300 y 400 millones de barriles, lo que supondría entre el 25% y el 30% de los 1.200 millones de barriles almacenados en la reserva conjunta.
Dar este paso supondría un cambio de rumbo para el Gobierno de Donald Trump, que la semana anterior había sostenido que no veía necesario recurrir a las reservas estratégicas para calmar la volatilidad de los mercados energéticos.
El martes de la semana pasada, la AIE celebró una sesión extraordinaria para examinar cómo la tensión en Oriente Próximo puede afectar a la seguridad del suministro energético y qué herramientas tiene a su alcance para reaccionar ante posibles cortes en el flujo de petróleo y gas.
Desde su creación en noviembre de 1974, tras la crisis del petróleo desencadenada por la guerra del Yom Kippur, la AIE ha recurrido en cinco ocasiones a las reservas estratégicas de sus miembros: durante la Guerra del Golfo de 1991, tras los huracanes “Katrina” y “Rita” en 2005, en la crisis de Libia de 2011 y en dos intervenciones posteriores a la invasión de Ucrania en 2022.
Además de la opción de soltar crudo de sus reservas, los países de la AIE cuentan con otros instrumentos para amortiguar el impacto de una interrupción del suministro. Entre ellos figuran medidas para contener la demanda, que abarcan desde iniciativas ligeras, como campañas de concienciación pública, hasta actuaciones moderadas o drásticas, como limitar la circulación o imponer racionamientos de combustible. También se contempla sustituir unos combustibles por otros, activar producción de emergencia para incrementar la oferta disponible o relajar de forma temporal determinadas especificaciones del combustible, incluidas las ambientales o de calidad.
La AIE está integrada por 33 países tras la reciente entrada de Colombia en febrero de 2026. Cada Estado miembro debe mantener reservas de crudo equivalentes “a al menos 90 días de importaciones netas de petróleo” y estar dispuesto a actuar de manera coordinada ante disrupciones graves del suministro que puedan alterar el mercado petrolero global.