El gasto en moda se reduce un 4% en España en 2025 por nuevos hábitos de consumo, según Modacc

La moda en España recorta ventas y facturación en 2025 por cambios en los hábitos de vida, menor renta disponible y maduración del canal online.

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Presentación del informe a representantes del sector de la moda MODACC

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El sector de la moda en España cerró 2025 con un descenso del 4,2% en el volumen de ventas y del 4% en la facturación, en un escenario marcado por cambios en los hábitos sociales, de acuerdo con los datos difundidos por el Clúster Català de la Moda (Modacc) ante representantes del sector, según detalló la entidad en un comunicado este viernes.

El estudio sobre la evolución del consumo de moda en España, elaborado por la consultora Worldpanel by Numerator (antes Kantar Worldpanel), se debatió en una reunión celebrada este jueves y toma como referencia una muestra de 10.000 consumidores. “La reducción del consumo de moda no responde a un único factor sino a un conjunto de transformaciones en los hábitos de vida y consumo de la población”, explican los autores.

En los últimos años se han afianzado dinámicas como la extensión del teletrabajo, el incremento del tiempo que se pasa en casa y una creciente casualización en la forma de vestir, que han alterado la necesidad de renovar el armario con la misma periodicidad que en etapas anteriores.

“A estos cambios estructurales se le suma el hecho de que, a pesar de la buena evolución de muchos indicadores macroeconómicos, esta mejora no se está trasladando plenamente a la capacidad adquisitiva real de los hogares”, añaden.

Además, una parte importante de los consumidores dispone ahora de menos renta libre para destinar al consumo tras asumir el encarecimiento del coste de la vida en partidas como vivienda, energía o alimentación. Esto se refleja en una caída de la frecuencia de compra: el consumidor acude menos veces a adquirir moda, aunque cuando lo hace suele comprar un mayor número de prendas en cada visita.

La mayor práctica deportiva, el auge de un estilo de vida saludable y la prioridad por la comodidad en el día a día están impulsando la demanda de ropa deportiva, athleisure y moda casual, así como de artículos vinculados a la vida en el hogar.

La venta online entra en fase de maduración

En lo que respecta a los canales de distribución, el comercio electrónico mantiene un peso muy significativo en el negocio de la moda y, en la actualidad, aproximadamente 1 de cada 4 euros que se destinan a este sector se realiza a través de internet.

“Sin embargo, después de años de crecimiento muy intenso, el canal online muestra signos de estabilización y su ritmo de expansión comienza a moderarse, lo que apunta a una posible maduración del canal dentro del conjunto del mercado”.

Los datos del sector apuntan a que buena parte de estas variaciones en los patrones de consumo se están dando de forma semejante en la mayoría de países de la Unión Europea, donde también se observa una contención del gasto en moda en un contexto de transformación de los estilos de vida y de mayor prudencia en el consumo de los hogares.

Dentro de las categorías analizadas, el punto exterior de mujer fue de las pocas que registró una evolución positiva, con un aumento del 1,1% en la facturación, pese a una leve caída en el volumen de ventas.

Resurge la moda para bebés, cae el gasto medio

También sobresale el crecimiento de la moda para bebés de 0 a 2 años, que avanza un 1,8%, probablemente asociado a un ligero repunte reciente de la natalidad, aunque el conjunto de la moda infantil se ha contraído.

El gasto medio anual en moda por consumidor se situó en 551 euros, frente a los 602 euros de 2019, antes de la pandemia. Este dato, según los responsables del informe, “demuestra que la pérdida del poder adquisitivo y la inestabilidad o falta de confianza en las perspectivas económicas hace que el consumidor despriorice la compra de moda”.

En relación con la guerra de Irán, por ahora no se aprecia impacto en el consumo, ya que las colecciones de primavera-verano se encuentran ya en los puntos de venta. No obstante, si el conflicto se prolonga en el tiempo “sí podría tener consecuencias en las colecciones de otoño-invierno que actualmente se están produciendo en varios países asiáticos, ya que podría incrementar el coste del transporte”.