El Gobierno ha optado por conservar su previsión de avance del Producto Interior Bruto (PIB) en el 2,2% para 2026, si bien ha alertado de que el conflicto en Oriente Medio podría restar hasta ocho décimas al crecimiento, y ha rebajado además su proyección de déficit público para este ejercicio hasta el 1,6% del PIB.
Tras la reunión del Consejo de Ministros, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha presentado en rueda de prensa el “Informe Anual de Progreso”, el documento que cada país de la UE debe enviar a Bruselas antes del 30 de abril en el marco del nuevo sistema de reglas fiscales.
El informe detalla el complejo escenario en el que se desenvuelve actualmente la economía española, marcado sobre todo por el shock energético derivado de la guerra en Irán.
“En esta ocasión, la economía española se enfrenta a este shock desde una posición de mayor fortaleza, en términos económicos, en términos presupuestarios y también en términos energéticos”, ha subrayado el ministro de Economía.
En este contexto, el Ejecutivo ha decidido sostener, por ahora, su estimación de crecimiento en el 2,2% para 2026, una cifra que sitúa en el “rango prudente” de las proyecciones difundidas por distintos organismos, a la espera de que la incertidumbre se modere en las próximas semanas.
Según ha explicado Cuerpo, la elevada incertidumbre hace que los principales servicios de análisis no estén formulando previsiones cerradas, sino distintos escenarios en función de cómo evolucione y, sobre todo, de cuál sea el desenlace de la guerra, dado que su duración es el elemento clave de riesgo.
El ministro ha llamado la atención sobre la amplitud de las bandas de previsión en función de cada escenario de crecimiento del PIB para este año. “Podríamos estar hablando de una afectación entre una décima u ocho décimas y esto a día de hoy, conforme avance el conflicto, puede que incluso estas bandas continúen ampliándose”, ha señalado.
Impacto sobre el PIB y escenario central
En el escenario central manejado por el Ejecutivo, el efecto de la guerra sobre el PIB sería de hasta cuatro décimas en 2026 y de dos décimas en 2027, mientras que instituciones como el Banco de España elevan ese impacto hasta ocho y siete décimas, respectivamente.
Aun así, el responsable económico del Gobierno ha recalcado que, sin la guerra, los datos del primer trimestre de 2026 evidencian una evolución muy positiva de la actividad, lo que probablemente habría llevado al Ejecutivo a revisar al alza la previsión de crecimiento del PIB por encima del 2,2%.
Revisión al alza del deflactor del PIB
En cuanto a los precios, la trayectoria del Índice de Precios al Consumo (IPC) hasta abril y la incorporación de los últimos registros han provocado que el Gobierno aplique un ajuste automático al alza de la inflación, a través del deflactor del PIB, de un punto para este año, desde el 2,1% hasta el 3,1%.
En el ámbito de las cuentas públicas, la previsión de déficit para el cierre de 2026 se ha recortado desde el 2,1% planteado en noviembre al 1,6% actual, una vez descontados los gastos específicos one-offs.
Asimismo, el Ejecutivo confía en que a finales de 2026 la ratio de deuda pública caiga por debajo del umbral del 100%, hasta el 99,3%, adelantando en un año el objetivo de situarla por debajo de esa cota, inicialmente fijado para el final de la legislatura.
Cumplimiento de la nueva regla de gasto europea
La evolución económica, presupuestaria y fiscal ha permitido cumplir con las nuevas reglas fiscales europeas, centradas ahora en el control del gasto.
En concreto, el gasto computable a efectos de estas normas registró en 2025 un incremento del 4,5%, en línea con el máximo autorizado, “usando todos los mecanismos de flexibilidad existentes”, entre ellos la “cláusula de escape europea”, que abre un mayor margen fiscal para el gasto en defensa.
Además, en el periodo acumulado 2024-2025, el gasto computable ha aumentado un 8,8%, por debajo del tope del 10,8% fijado por las reglas fiscales comunitarias.