El índice de precios de gasto en consumo personal de Estados Unidos, el indicador que la Reserva Federal (Fed) utiliza como referencia principal para seguir la evolución de la inflación, avanzó una décima en noviembre hasta el 2,8% interanual, según los datos publicados este jueves por la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio.
La tasa subyacente, que deja fuera de su cómputo los precios de la energía y de los alimentos por su fuerte volatilidad, terminó el penúltimo mes de 2025 con una subida del 2,8%, también una décima más que en el registro previo. Por su parte, el coste de los alimentos aumentó un 1,9%, mientras que la energía se encareció un 4,1%.
En comparación con el mes anterior, el índice general de precios registró un incremento del 0,2% y la inflación subyacente mostró igualmente un avance del 0,2%, las mismas variaciones mensuales que se habían observado en el mes precedente en ambos casos.
Para contener las presiones inflacionistas, la Fed ejecutó once incrementos seguidos de los tipos de interés desde marzo de 2022, hasta que decidió pausar este ciclo en julio de 2023, una vez situados en el rango objetivo de entre el 5,25% y el 5,5%.
En la reunión celebrada el 10 de diciembre, el banco central estadounidense acordó recortar el precio oficial del dinero en 25 puntos básicos, hasta el intervalo de entre el 3,50% y el 3,75%, una decisión en línea con los movimientos ya aplicados en septiembre y octubre, después de mantener sin cambios la tasa de referencia durante cinco encuentros consecutivos. Además, el organismo remarcó que la incertidumbre sobre las perspectivas económicas seguían siendo “altas”.