El jefe de Goldman Sachs ve en la tensión del crédito privado la prueba de que el ciclo crediticio sigue vigente

David Solomon advierte de que las tensiones en el crédito privado evidencian que el ciclo crediticio sigue vivo y exige una gestión de riesgos mucho más rigurosa.

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Los recientes sobresaltos en el mercado de crédito privado actúan como un recordatorio de que el ciclo crediticio “no se ha abolido” y de que continúa siendo imprescindible una gestión del riesgo estricta, según ha señalado el consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon.

“Si bien mantenemos el optimismo sobre el entorno operativo, no es difícil imaginar escenarios en los que los riesgos se acentúen considerablemente”, advierte el banquero en su tradicional carta anual dirigida a los accionistas.

Solomon apunta que la inquietud surgida en las últimas semanas en torno al crédito privado, desde la calidad del análisis crediticio hasta la exposición a compañías de software potencialmente perjudicadas por la IA, “nos recuerda que el ciclo crediticio no se ha abolido”, tras un inusualmente largo periodo de financiación barata y reducidos niveles de impago posterior a la crisis financiera de 2008.

En este contexto, ante una mayor volatilidad en múltiples activos de riesgo, una incertidumbre geopolítica al alza y un uso más intenso de capital, en particular en IA, el directivo insiste en la relevancia de mantener una política de riesgos exigente.

“En este entorno de rápida evolución, seguimos centrados en una ejecución disciplinada, la inversión para el crecimiento y una gestión prudente del riesgo”, afirma Solomon.

Oriente Próximo, IA y el papel de Europa

Al mismo tiempo, el CEO de Goldman Sachs subraya que el escenario geopolítico “sigue siendo complejo” y reconoce que resulta complicado anticipar el impacto económico global de la acción militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, aunque aún ve “potencial para un entorno operativo más constructivo”, apoyado en factores como el estímulo fiscal en economías avanzadas, la relajación monetaria, el aumento de la inversión en IA y un marco regulatorio más equilibrado en Estados Unidos.

“En conjunto, estos son catalizadores muy poderosos para quienes poseen, negocian e invierten en activos de riesgo”, destaca.

En esta línea, aunque prevé que la actividad estratégica repunte tras los cambios regulatorios, que darán a los consejos de administración margen para actuar de forma mucho más proactiva, admite que una guerra prolongada en Oriente Próximo u otro shock externo podrían alterar por completo el actual clima de confianza.

Por otra parte, Solomon recuerda que Europa continúa discutiendo la creación de una unión de ahorro e inversión, pero sin avances significativos por ahora, por lo que sostiene que, mientras los Veintisiete no logren comportarse como una verdadera unión económica, “su influencia geopolítica será limitada” y el conjunto del planeta saldrá perdiendo. “Creo firmemente que una Europa fuerte es beneficiosa para el mundo”, afirma.

Además, el banquero identifica la IA como uno de los vectores principales que marcan el ánimo de los mercados y, aunque considera que esta tecnología transformará la vida cotidiana y el trabajo, con una oportunidad extraordinaria para elevar la productividad, también pone el foco en las grandes dudas sobre la velocidad real de su despliegue y adopción.

“Como ocurre con cualquier tecnología nueva, habrá ganadores y perdedores”, resume.