El magnate Joesley Batista negocia con CSN la compra de su negocio de cemento

Joesley Batista negocia con CSN la compra de su división de cemento mientras la siderúrgica acelera desinversiones en plena presión por sus resultados.

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Fábrica de cemento. EUROPA PRESS/HOLCIM

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El multimillonario brasileño Joesley Batista, que controla el 48,34% de la cárnica JBS mediante el 'holding' familiar J&F Investimentos, mantiene conversaciones con Companhia Siderúrgica Nacional (CSN) para hacerse con su área de cemento, un activo por el que también pujan la brasileña Votorantim y la china Huaxin Cement.

De acuerdo con lo avanzado por “Bloomberg” a partir de fuentes conocedoras de la operación, Batista ha iniciado el diálogo directamente con el presidente y consejero delegado de CSN, Benjamin Steinbruch.

La metalúrgica ya había contratado al banco estadounidense Morgan Stanley para analizar la viabilidad de una eventual desinversión en la cementera. No obstante, a diferencia de Votorantim y Huaxin Cement, Batista habría mostrado interés adicional en adquirir también la unidad dedicada a la extracción de minerales.

CSN contaba ya con asesores para articular la venta de una participación relevante en sus divisiones de infraestructuras y logística, además de la enajenación completa de su negocio cementero. La intención de la compañía es culminar estas operaciones en el tercer trimestre y obtener entre 15.000 y 18.000 millones de reales (2.447 y 2.936 millones de euros).

El director financiero de CSN, Marco Rabello, señaló en una conferencia con inversores que la empresa prevé emplear sus acciones en la cementera como garantía para contratar un préstamo de entre 1.300 y 1.500 millones de dólares (1.124 y 1.297 millones de euros).

Últimos resultados financieros de CSN

CSN comunicó recientemente que registró unas pérdidas netas de 1.507 millones de reales (245,8 millones de euros) en 2025, lo que supone un 2% menos que los “números rojos” contabilizados doce meses antes. Al mismo tiempo, los ingresos subieron un 2,5%, hasta los 44.798 millones de reales (7.307 millones de euros).

Ya solo en el cuarto trimestre, se anotó un saldo negativo de 721,2 millones de reales (117,6 millones de euros) frente a los beneficios previos de 76,4 millones de reales (12,5 millones de euros). La cifra de negocio retrocedió un 3,3%, hasta los 11.403 millones de reales (1.860 millones de euros).

Al cierre del ejercicio, la empresa vio ampliada su deuda neta hasta los 41.218 millones de reales (6.723 millones de euros), equivalente a un alza interanual del 15,4% y del 9,8% desde finales del tercer trimestre.