El marisqueo gallego atraviesa un momento crítico tras las intensas lluvias del invierno

Las fuertes lluvias han disparado la mortandad de bivalvos en Galicia, hundiendo al marisqueo y reduciendo de forma notable los permisos de explotación.

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Marisacadores recogen el marisco muerto en la playa del Testal, a 4 de marzo de 2026, en Noia, La Coruña, Galicia (España). Elena Fernández - Europa Press

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El marisqueo en Galicia pasa por una coyuntura “bastante mala” después de las abundantes lluvias del invierno, que incrementaron de forma notable la entrada de agua dulce en las rías y provocaron una elevada mortandad de bivalvos.

El coordinador de biólogos de la provincia de Pontevedra, Fernando Febrero, dependiente de la Consellería do Mar, detalla en una entrevista con Europa Press que los fondos de ría “suelen estar más afectados” por el agua dulce, de modo que la mortalidad de marisco acostumbra a ser “moderada o severa”.

Esta situación, que califica como una crisis “puntual”, viene encadenada a la de 2023, ya que al bivalvo “no le dio tiempo” a sobreponerse de las lluvias del otoño de ese año porque, recuerda, necesitan entre “año y medio, dos años o tres” para recuperarse plenamente.

“Justo ahora, cuando llevábamos más o menos dos años, volvieron las lluvias. Con lo cual, en este período no dio tiempo a que se recuperasen los bancos marisqueros”, explica Fernando Febrero, subrayando que el impacto se ha visto multiplicado.

El exceso de agua dulce derivado de las precipitaciones hace que los bivalvos “no tengan comida, puede producirles la muerte por choque osmótico u otro tipo de circunstancias”. Ante este escenario, los biólogos comenzaron a efectuar inspecciones visuales en los bancos para determinar si la mortandad era leve, moderada o severa.

Después, junto con las asistencias técnicas de las cofradías, pusieron en marcha distintos muestreos en los bancos marisqueros del litoral gallego, que permiten cotejar los datos obtenidos en otoño con los actuales.

“Se hace la comparación entre lo que había en otoño, lo que hay actualmente y, además, se tiene en cuenta si hubo extracción entre otoño y este muestreo. De ahí se saca una mortandad”, precisa el biólogo, sobre el método que siguen para cuantificar las pérdidas.

Siembras para intentar recuperar los bancos

Como vía de salida, el especialista defiende “hacer siembras de la mayor cantidad de tallas posibles” con el fin de que los bancos marisqueros puedan ir regenerándose. A su juicio, todo queda supeditado a una “cuestión de suerte”: que no regresen nuevos episodios de lluvias intensas que arrasen “todo por delante”.

En estos momentos, las mariscadoras de numerosas zonas del litoral gallego están pendientes de un eventual cese de la actividad, ante la falta o práctica ausencia de recurso en muchas playas.

No obstante, para acordar la paralización entran en juego dos elementos clave: el biológico y el socioeconómico. Desde el punto de vista biológico, la opción lógica sería detener la extracción cuando el recurso “no está bien”, pero en el plano socioeconómico hay muchas familias del sector que “no se sabe si va a cobrar”.

Este fue precisamente uno de los problemas que afrontaron numerosas mariscadoras en el anterior cese de actividad, cuando el Instituto Social de la Marina (ISM) denegó las ayudas a parte de las profesionales, lo que llevó a muchas de ellas a acudir a los tribunales ante una situación económica insostenible.

Siguiendo el criterio técnico, tal y como recuerda el coordinador de biólogos, si los bancos presentan mortalidad moderada o severa, “biológicamente se debería parar”.

Pese al escenario actual, con mariscadores de la ría de Muros-Noia organizándose para retirar las conchas de bivalvos muertos en la playa de Testal o en A Illa de Arousa (Pontevedra), donde dan por perdido el banco de babosa de la playa de O Bao, Fernando Febrero mantiene la confianza en que “no es un punto de no retorno”.

“Cruzando los dedos, esperemos que se puedan recuperar. Hay sitios en que a lo mejor va a tardar más y, si vuelve a haber estas lluvias muy continuas, a lo mejor hay sitios en que sí les va a costar muchísimo recuperarse”, advierte.

Menos permisos de explotación en el marisqueo gallego

El mal momento del sector también se refleja en la caída del número de permisos de explotación (Permex) en las provincias de A Coruña, Lugo y Pontevedra.

De acuerdo con los datos difundidos por la Consellería do Mar, en 2025 hay registrados 3.179 permisos de explotación, lo que supone un 9,92% menos que en 2023, cuando se contabilizaban 3.529.

El mayor descenso desde 2021 se dio entre 2023 y 2024, con la pérdida de 222 permisos en el conjunto de Galicia, siendo la provincia de Pontevedra la más perjudicada, con 122 autorizaciones menos.

De los Permex vigentes en 2025, que son 128 menos que en 2024, la mayor parte corresponden a la provincia de Pontevedra (1.748), seguida de A Coruña (1.404) y, a gran distancia, Lugo (27).