El oro rebasa por primera vez la barrera de los 5.000 dólares

El oro supera por primera vez los 5.000 dólares por onza, impulsa un nuevo récord histórico y arrastra a la plata en un fuerte rally alcista en 2026.

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FILED - 30 May 2012, Bavaria, Munich: Gold bars of different sizes lie in a vault in Bavaria. Photo: Sven Hoppe/dpa Sven Hoppe/dpa

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La cotización del oro al contado, considerado el refugio por excelencia en tiempos de turbulencias, ha sobrepasado este lunes por primera vez el nivel de los 5.000 dólares, en un contexto marcado por la debilidad del billete verde y la incertidumbre que generan las erráticas decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump.

Durante la sesión, el precio de la onza ha marcado un máximo intradía histórico de 5.111 dólares, lo que supone un avance del 2,5% frente al cierre anterior y significa que el metal precioso ha duplicado su valor desde mediados de agosto de 2024, cuando su cotización rebasó por primera vez los 2.500 dólares.

Con este nuevo impulso, el oro acumula en lo que va de 2026 una revalorización cercana al 18%, después de encadenar casi un 70% de subida a lo largo de 2025 y de haber superado por primera vez el umbral de los 4.500 dólares por onza a finales de diciembre del año pasado.

En paralelo, la plata también protagoniza su propio ‘rally’ bursátil. Tras superar el pasado viernes por primera vez los 100 dólares por onza, este lunes ha llegado a tocar los 109 dólares, con una ganancia en 2026 que ya rebasa el 50%.

“El movimiento ha sido impulsado por una serie de shocks geopolíticos”, señalan los analistas de ING Warren Patterson y Ewa Manthey, en referencia a la incertidumbre sobre la postura de Washington respecto a Groenlandia y la persistente preocupación por una posible escalada entre Estados Unidos e Irán.

Los expertos subrayan, además, que un dólar más débil, unos rendimientos reales más bajos y la prolongada inestabilidad política están alimentando el interés de los inversores por los activos tangibles, al tiempo que el ajuste de los balances físicos, en un entorno de crecimiento limitado de la producción minera, añade presión adicional al alza sobre los precios.

“Las tensiones geopolíticas, las compras de los bancos centrales y los déficits estructurales de oferta dejan a ambos metales bien posicionados”, afirman.