La cotización del oro al contado mantiene su fuerte escalada y este martes ha llegado a rebasar por vez primera el listón de los 4.700 dólares por onza, en un contexto de crecientes tensiones entre Estados Unidos y Europa a raíz de Groenlandia, que incrementan el miedo a una guerra comercial entre los socios a ambos lados del Atlántico.
La inquietud generada por el nuevo frente abierto por Donald Trump con sus aliados europeos se suma a la ya elevada inestabilidad geopolítica, a las compras de oro por parte de los bancos centrales y a las expectativas de nuevos recortes de tipos por la Reserva Federal. Todo ello ha llevado al metal precioso a marcar un máximo histórico intradía de 4.722,51 dólares, lo que supone un avance superior al 1% frente al último cierre.
Así, el precio de la onza de oro, que superó la cota de los 4.600 dólares hace tan solo una semana, acumula en lo que va de 2026 una apreciación de más del 9%, después de cerrar 2025 como su mejor ejercicio desde 1979, con un repunte cercano al 70%.
En paralelo, la cotización de la plata prolonga también su 'rally' y este martes registraba nuevos máximos, situándose ligeramente por debajo de los 95 dólares por onza, con una ganancia superior al 30% en los primeros compases de 2026.
“El oro y la plata alcanzaron nuevos máximos históricos a medida que la escalada de las tensiones geopolíticas impulsó la demanda de activos refugio”, señalan Warren Patterson y Ewa Manthey, analistas de ING Research, para quienes el último catalizador es la renovada fricción entre Estados Unidos y Europa ante el interés de Trump en hacerse con el control de Groenlandia, lo que aviva la preocupación por un posible conflicto comercial transatlántico.
“A la volatilidad se suman los repetidos ataques de la Administración Trump a la Reserva Federal, que intensificaron la preocupación de los inversores sobre la independencia del banco central”, advierten, subrayando que los inversores prefieren el oro y la plata a las divisas y los bonos gubernamentales en medio del aumento de los niveles de deuda estadounidense y la mayor imprevisibilidad de las políticas.