El petróleo encadena subidas a pocas horas de expirar el ultimátum de Trump a Irán

El Brent y el WTI suben en un clima de máxima tensión por Ormuz, a horas de que expire el ultimátum de Trump y en plena alerta de la AIE.

3 minutos

Pozos de petróleo. Mohssen Assanimoghaddam/dpa

Pozos de petróleo. Mohssen Assanimoghaddam/dpa

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

El barril de petróleo Brent, referencia para Europa, avanzaba en torno a un 0,15% a las 21.00 horas de este martes y cotizaba cerca de los 110 dólares por barril, cuando apenas quedan unas horas para que se agote el plazo fijado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que Irán garantice el libre paso de los buques por el estrecho de Ormuz.

Al mismo tiempo, el barril de crudo West Texas Intermediate (WTI), indicador clave en el mercado estadounidense, repuntaba alrededor de un 2,5% y superaba con holgura los 115 dólares por unidad.

A lo largo de la sesión, la cotización del crudo ha registrado movimientos bruscos: el Brent ha llegado a situarse cerca de los 112 dólares y también ha retrocedido hasta los 108 dólares por barril, una volatilidad que se ha convertido en la norma desde el inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzada el pasado 28 de febrero.

Pese a la tensión creciente, los mercados energéticos han evitado sobrerreaccionar ante la inminente expiración del ultimátum del presidente estadounidense, que concluye a las 20.00 horas en Washington y a las 2.00 horas de la madrugada en España, y con el que amenaza con atacar con contundencia infraestructuras energéticas iraníes si no se reabre Ormuz.

“Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez pueda suceder algo revolucionario maravilloso”, ha sostenido el mandatario norteamericano en redes sociales.

Los planes del inquilino de la Casa Blanca siguen siendo difusos, ya que en varias ocasiones ha extendido el margen concedido a Teherán, posponiendo posibles ataques contra instalaciones energéticas. Por su parte, Irán mantiene su negativa a ceder ante las presiones de Washington y, en las últimas horas, ha redoblado su postura llamando a la ciudadanía a formar “cadenas humanas” para proteger infraestructuras clave.

En paralelo, Estados Unidos ha llevado a cabo este martes bombardeos sobre la isla de Jark, de unos 24 kilómetros cuadrados, situada a 25 kilómetros al sur de la costa iraní, en el golfo Pérsico. Este enclave es uno de los nodos estratégicos del comercio de crudo de la República Islámica, ya que por allí sale aproximadamente el 90% de las exportaciones de petróleo del país.

Mientras tanto, el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha alertado de que la economía global afronta una triple crisis que golpea al petróleo, al gas y también a los alimentos, con una magnitud superior a “las de 1973, 1979 y 2022 juntas”.

“Marzo fue muy difícil, pero abril será mucho peor”, advierte Birol en una entrevista con el diario francés ‘Le Figaro’, recogida por Europa Press, donde señala que, si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado durante todo abril, se perderá el doble de barriles de crudo y productos refinados que en marzo. “Nos adentramos en un ‘abril negro’”, ha lamentado.

En este contexto de fuerte tensión geopolítica, el Brent se mantiene muy por encima de los 72 dólares que marcaba antes del inicio de la ofensiva conjunta estadounidense-israelí, que ha acabado con varios altos cargos del régimen iraní, entre ellos el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, aunque aún se sitúa por debajo del máximo reciente de 119 dólares por barril.

El estrecho de Ormuz constituye un paso marítimo esencial por el que transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo por vía marítima, además de un volumen relevante de gas natural licuado y fertilizantes.

La práctica paralización del tráfico en esta ruta ha obligado a los productores del Golfo a recortar su bombeo, lo que a su vez ha alimentado el encarecimiento tanto del crudo como del gas natural en los mercados internacionales.