La industria manufacturera de Estados Unidos mostró un mayor dinamismo en enero, cuando el índice de gerentes de compras (PMI) que elabora S&P Global avanzó hasta los 52,4 puntos desde los 51,8 del mes previo, encadenando así seis meses consecutivos en terreno expansivo.
Según la agencia, las cifras correspondientes al arranque del año señalan el mayor incremento de la producción desde mayo de 2022, con un ritmo calificado de "sólido". No obstante, este impulso estuvo apoyado en parte por el aumento de los inventarios, ya que los nuevos pedidos apenas crecieron "modestamente".
En la encuesta, los aranceles volvieron a aparecer como uno de los factores que explican el "considerable" encarecimiento de los costes de los insumos y la contención de la demanda, en particular en los mercados exteriores.
La confianza sobre la evolución futura del sector se mantuvo robusta, solo ligeramente por debajo de la media de largo plazo. Varias compañías señalaron que las rebajas de los tipos de interés y una menor presión de la competencia extranjera ayudaron a sostener el crecimiento, lo que se tradujo en una "modesta creación de empleo".
"En los últimos tres meses, las fábricas han producido más bienes de los que han vendido en un grado que no se había visto desde la crisis financiera mundial de principios de 2009", ha alertado el economista jefe del área de empresas de S&P Global, Chris Williamson.
"Esta situación tan inusual es claramente insostenible y apunta a riesgos de ralentización de la producción y a posibles repercusiones en el empleo, a menos que la demanda mejore notablemente en los próximos meses", ha añadido.