La actividad de la industria manufacturera en España volvió a contraerse en marzo, lastrada por el impacto del conflicto en Oriente Próximo. El índice PMI del sector descendió hasta los 48,7 puntos desde los 50 registrados en febrero, lo que supone su peor dato desde abril del año pasado y la vuelta a niveles claramente recesivos.
Durante marzo, en un escenario marcado por una elevada incertidumbre geopolítica, nuevas disrupciones en las cadenas de suministro y un rápido encarecimiento de la energía y de los insumos, los productores españoles señalaron descensos más acusados tanto en la producción como en la entrada de nuevos pedidos. Al mismo tiempo, el empleo se redujo con fuerza y se observó un notable deterioro del clima de confianza en la industria manufacturera.
De forma paralela, la inflación de los costes de los insumos repuntó hasta situarse en su cota más elevada desde finales de 2022, mientras que los plazos de entrega se alargaron hasta niveles no vistos en más de tres años. Como consecuencia, la inflación de los precios de venta también se intensificó, alcanzando su máximo desde febrero de 2023.
“La economía manufacturera española retornó a territorio de contracción en marzo, ya que la guerra en Oriente Medio frustró las esperanzas de una mejora a corto plazo”, indicó Paul Smith, economista de S&P Global Market Intelligence, destacando la caída observada tanto de la producción como de los nuevos pedidos, mientras que la confianza se desplomó ante las hostilidades en Oriente Próximo.
“Las empresas se muestran sumamente preocupadas por la perspectiva de una prolongada desaceleración económica mundial ante un repunte de la inflación provocado por el aumento de los precios de la energía”, señaló el experto, subrayando que gran parte de las perspectivas dependen de cómo se desarrolle el conflicto.
De este modo, una resolución rápida del conflicto únicamente supondría un bache temporal para la industria, aunque por ahora las condiciones de negocio se han deteriorado de forma significativa.
El PMI manufacturero de la zona euro escala a máximos de casi cuatro años
En contraste con la evolución en España, el PMI manufacturero del conjunto de la zona euro encadenó una nueva mejora en marzo, al subir hasta los 51,6 puntos frente a los 50,8 del mes anterior, su nivel más elevado de los últimos 45 meses y señal de expansión en la actividad.
Pese a este dato favorable, en el tercer mes del año se registró el mayor incremento de los plazos de entrega de insumos en algo más de tres años y medio, como resultado de las perturbaciones que la guerra en Oriente Próximo está generando en los mercados logísticos internacionales.
Al mismo tiempo, las empresas manufactureras del área del euro aumentaron sus compras por primera vez desde junio de 2022, aun cuando la inflación de los precios de los insumos se aceleró hasta su mayor nivel en 41 meses.
En el ámbito de los precios, las compañías industriales de la zona euro comunicaron en marzo un fuerte aumento de sus costes de adquisición, con una clara aceleración del encarecimiento de los insumos hasta su máximo desde octubre de 2022, mientras que los precios repercutidos a los clientes avanzaron al ritmo más intenso en unos tres años.
“Lo frustrante es que el sector manufacturero había estado ganando impulso lentamente desde principios de 2026, favorecido por las presiones de los costes generalmente moderadas de los últimos años, que han ayudado a los fabricantes a controlar sus precios”, ha lamentado Joe Hayes, economista principal de S&P Global Market Intelligence.
En esta línea, el analista ha alertado de que, en marzo, parte del nuevo impulso inflacionista vinculado a la guerra se trasladó directamente a los precios finales, mermando la competitividad de la zona euro y previsiblemente ejerciendo una renovada presión a la baja sobre la demanda.