El presidente de la Cámara de Cuentas de Andalucía, Alejandro Cardenete, apuesta por integrar la inteligencia artificial (IA) en los informes de fiscalización del organismo que dirige, al considerar que “podríamos realizar ese cribado permanente de una forma mucho más amplia y por tanto vamos a incrementar también la profundidad”.
En esta línea, sostiene que “ya no tiene sentido en el siglo XXI que yo tenga un auditor mirando una pantalla revisando balances”, convencido de que “eso lo tiene que hacer ya una máquina, a la que se le diga qué es lo que tiene que hacer y cómo tiene que mirarlo”. A su juicio, la IA permitirá que “se acortarán los plazos” de elaboración de los informes y que “deje de tener sentido que un presidente de la Cámara de Cuentas presente un informe de ocho años atrás”.
Recuerda que “he tenido que presentar en el Parlamento informes de 2018 y no tiene sentido”, y subraya que su “obsesión” en estos dos años al frente de la institución “ha sido acortar los plazos”, partiendo de la idea de que “los informes tienen que ser cercanos en el tiempo, si no, no tienen sentido”.
En una entrevista con Europa Press, se muestra seguro de que “éste será el futuro y no quiere decir que los auditores físicos o las auditoras físicas no tengan que estar”, ya que insiste en que “todo eso tiene que ser revisado” y admite que “hay que tener mucho cuidado con la IA” porque “estamos viendo casos donde el uso masivo o sin control está generando problemas”.
Dentro del Plan Estratégico 2023-2026, destaca que “hemos sacado de estos muros del Hospital de las Cinco Llagas los plenos de la Cámara” y asegura que “estamos dando los pasos para ser, en estos momentos, seguramente, los primeros en España, entre los otros 13 órganos de control externo, incluido el Tribunal de Cuentas de España, que vamos a empezar el uso de la inteligencia artificial de forma no masiva, pero en el día a día va a empezar a aparecer”.
Detalla que “el año pasado se nos hizo una consultoría para que se detectaran los casos de uso que podemos empezar a implementar” y adelanta que “empezaremos con la parte de entidades locales”. Añade que “esa información se descarga en un portal que controla el Tribunal de Cuentas, pero que viene toda la información descargable y a partir de ahí empezar a generar muchos más informes y más profundos”.
Limitación de plantilla para fiscalizar 60.000 millones
Cardenete pone el foco en la escasez de recursos humanos para supervisar “unos 60.000 millones de euros” con una plantilla de 120 funcionarios. Ante este escenario, plantea que “o aumentamos nuestra capacidad vía nuevas tecnologías o solamente con personal es insuficiente”, y avanza que las próximas ofertas de empleo público permitirán incrementar en un 10% esos 120 efectivos.
Admite que es imprescindible actualizar “parte de la cultura de nuestros auditores” porque “hay que reciclar a nuestros auditores en cuestiones que hace tres, cuatro años, ni siquiera se podía hablar de esto”. Por ello, indica que “comenzamos a introducir en esta oferta pública temarios relativos a la inteligencia artificial y queremos incluso ir incorporando perfiles que no sean el tradicional de un auditor, es decir, que viene de un grado de Administración de Empresa, de Economía, de Derecho y empezar a introducir otro tipo de perfiles como pueden ser ingenieros”.
Entre los cambios en la forma de trabajar, menciona un convenio con la Intervención General de la Junta de Andalucía para que “se nos permita entrar en el programa Giro, que es el programa informático de la Junta de Andalucía para todos sus cobros y pagos y que de esa forma no tengamos que estar pidiendo envíos de material digital por correo electrónico, por valija o como sea, para ir viendo cada uno de los estados financieros”.
Según precisa, “eso permitiría entrar como usuario, no para tocar nada lógicamente, sino para visualizar allí todo el proceso y de esa forma que se pudieran cotar los plazos”.
Función fiscalizadora y mejora de la gestión pública
El presidente de la Cámara de Cuentas de Andalucía recuerda las competencias de la institución y aclara que “no somos la Intervención General, no somos la Agencia Tributaria, no somos la Fiscalía” y que su objetivo es “lo que intentamos es poder ayudar a que eso mejore”.
Detalla que “nuestras fiscalizaciones no son solamente financieras, tenemos operativas, ver el funcionamiento de un tipo de política o de cumplimiento de legalidad por ejemplo como sucede en un informe sobre el sistema de trasplante de órganos”. Insiste en que los resultados de estos trabajos “no es buscar el problema, el problemita o incluso la supuesta responsabilidad contable, que también, que para eso se envía o a la Fiscalía o se envía al Tribunal de Cuentas para que se analice, sino en positivo, para mejorar la gestión”.
Horizonte de mandato y trayectoria institucional
Cardenete completará en marzo de 2027 su primer periodo como presidente de la Cámara de Cuentas, con opción a un segundo mandato de tres años. Aclara que “lo primero, son tres años más de consejero”, y recuerda que “cada tres años de los siete consejeros una vez cambian cuatro y otra vez cambian tres”.
Señala que “tengo una responsabilidad aquí, estoy en la Cámara, estoy disfrutando porque como economista para mí esto es un reto precioso. Como economista y como catedrático jamás pensé que pudiera tener yo este desarrollo profesional. Hace más de 25 años que perdí a mi padre y muchas veces me acuerdo de él sobre qué pensaría viendo lo que ha sido el desarrollo profesional de su hijo”.
Preguntado por si su presencia en la Cámara de Cuentas puede ser una antesala para incorporarse de nuevo al Gobierno andaluz que preside Juanma Moreno, responde que “eso habrá que preguntárselo a él”, y rememora que “con el presidente tuve la oportunidad de participar en aquel gobierno tan histórico que fue la legislatura anterior”.
Relata que “con mucha ilusión entré en ese gobierno”, primero como viceconsejero de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local (enero de 2019-abril de 2022), “donde me tocó manejar una Consejería muy grande, después como consejero (abril de 2022), que para mí fue muy duro porque me tocó en un momento muy complicado porque fue sustituir a Javier Imbroda, que había fallecido”.
“Una vez que se acabó volví a mi Cátedra”, añade sobre su carrera, y rememora que “estoy en la Cámara de Cuentas porque el presidente me llamó para proponerme como consejero y después el pleno me eligió presidente”.
Se define afirmando que “yo soy un académico y se me nota en mi forma de hablar, en cómo presento los informes y cómo gestiono y explico las cosas a mi equipo, ésa es mi vocación”, para concluir sobre su futuro que “ahora mismo lo que tengo es lo que tengo”.