El refuerzo militar de EEUU en Irán apunta a un ataque aéreo prolongado en cuestión de días o semanas, según un experto

Un analista ve en el despliegue militar de EEUU en Irán la antesala de un ataque aéreo prolongado de días o semanas contra objetivos militares.

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Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Kyle Mazza/Thenews2, Kyle Mazza / Zuma Press / Con

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Kyle Mazza/Thenews2, Kyle Mazza / Zuma Press / Con

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El refuerzo de medios militares que está efectuando Estados Unidos en Irán apunta, según la interpretación de Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, a un “ataque aéreo sostenido” contra objetivos de carácter militar que se produciría “en breve” y podría prolongarse “varios días o semanas”. A su juicio, el tipo y volumen de fuerzas desplegadas indica una operación continuada sobre infraestructura militar, más que una acción puntual.

“Estamos a pocos días, veremos si a pocas horas, de un ataque aéreo sostenido por parte de EE.UU. a Irán. Al igual que ocurrió con el despliegue ruso previo a la invasión de Ucrania, el volumen de fuerzas aéreas que está desplegando EE.UU. frente a Irán sugiere un ataque aéreo sostenido, que se debe producir en breve”, analiza.

El responsable de Mutualidad, entidad aseguradora sin ánimo de lucro vinculada a la Abogacía, considera que el actual despliegue “hace pensar más en un ataque sostenido de varios días o semanas contra infraestructura militar, centros de mando, unidades militares (bases aéreas, centros de defensa antiaérea) e industria militar que en ataques concretos a la infraestructura nuclear de Irán (que muy posiblemente también sea ‘revisitada’)”.

Del Pozo, condecorado con una medalla de la OTAN por una misión en Bosnia-Herzegovina con la Brigada Española IX “Guadarrama”, descarta no obstante “cualquier tipo de invasión terrestre, más allá de actuaciones concretas de unidades de operaciones especiales”, al estimar que una ofensiva de este tipo exigiría meses de preparación y, por ahora, no se ha detectado el envío de grandes contingentes de tropas de tierra.

En cambio, sí ve coherente un ataque aéreo continuado a la vista del amplio despliegue del país presidido por Donald Trump, que incluye dos portaaviones (el Gerald Ford y el Lincoln), numerosas aeronaves de combate F-22 (avión de superioridad aérea “invisible” al radar y poco abundante en el inventario global de EE.UU.), además de 39 aviones cisterna y seis aparatos AWAC (aviones “radar” de alerta temprana que operan como “centros de mando” aéreos en caso de ofensiva), entre otros recursos.

“Un número así de unidades de apoyo, muy valiosas y relativamente escasas, no se despliega para unas maniobras”, advierte Del Pozo en un comunicado, subrayando que la composición del dispositivo no encaja con un simple ejercicio militar.

Al mismo tiempo, señala que no se han apreciado indicios de envío de bombarderos estratégicos ni se ha mencionado la eventual participación de la Fuerza Aérea Israelí, cuya incorporación “incrementaría notablemente los recursos de combate disponibles”, puntualiza, lo que matiza el alcance potencial de la operación.

Este incremento de tensión se produce tras una semana marcada por contactos nucleares indirectos entre Washington y Teherán, el aumento del contingente militar estadounidense en la zona —incluidos los dos grupos de ataque articulados en torno a los portaaviones citados— y las palabras de Donald Trump, que el pasado viernes no cerró la puerta a un ataque militar “limitado” contra Irán: “Me lo estoy pensando”, declaró.

A este contexto se añaden las manifestaciones del enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, quien este domingo afirmó que Trump no comprende que Irán mantenga su negativa a las condiciones planteadas por Washington pese a la intensa “presión” militar ejercida sobre la República Islámica. “¿Por qué, bajo esta presión y con la cantidad de poder marítimo y naval que tenemos en todo el mundo, no han recurrido a nosotros para decirnos: no queremos un arma?”, se ha sorprendido Witkoff ante la decisión de las autoridades iraníes de no haber “capitulado”.