La expansión de la actividad en el sector servicios de China se ralentizó levemente en diciembre, encadenando así el cuarto mes seguido de pérdida de fuelle. De acuerdo con el índice PMI elaborado por S&P Global, el indicador se colocó en 52 puntos, una décima por debajo del registro de noviembre y en su cota más reducida desde junio de 2025.
Pese a este enfriamiento, el PMI de servicios chino siguió apuntando a crecimiento, dado que una referencia por encima de 50 puntos refleja expansión de la actividad, mientras que una lectura inferior a ese nivel implica contracción.
En el último mes del año, tanto los nuevos pedidos como la actividad comercial avanzaron, aunque al ritmo más bajo desde junio. Este menor dinamismo llevó a muchas compañías a recortar personal, lo que se tradujo en un ligero aumento del volumen de trabajo pendiente.
Al mismo tiempo, la fuerte presión competitiva en el mercado favoreció una nueva bajada de los precios de venta, incluso cuando los costes de los insumos continuaron al alza. Aun así, la confianza de las empresas sobre la evolución del próximo año mejoró hasta situarse en su nivel más alto en nueve meses.
“Si bien el índice de nuevos pedidos continuó la tendencia de crecimiento observada desde principios de 2023, el ritmo de crecimiento se desaceleró en comparación con el mes anterior debido a una nueva caída en los nuevos negocios de exportación. Los nuevos negocios de exportación volvieron a contraerse tras una breve mejora en noviembre, principalmente debido a la reducción del número de turistas, especialmente de Japón”, explicó Yao Yu, fundador de RatingDog.
Por otra parte, el analista subrayó que la confianza empresarial registró una mejora notable, ya que el índice de expectativas de actividad futura tocó su cota más elevada en nueve meses, apoyado en unas previsiones de condiciones de mercado más favorables y en los planes de expansión empresarial para 2026.
En conjunto, el sector servicios clausuró 2025 con un tono de “crecimiento moderado y altas expectativas”, aunque Yu avisó de que, pese a que la mejora de las expectativas respalda el escenario para 2026, la destrucción de empleo y la inestabilidad de la demanda externa continúan siendo obstáculos de peso para la actividad.