El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha optado finalmente por no pronunciarse este miércoles sobre la validez jurídica de los aranceles anunciados en abril por el presidente Donald Trump. El mandatario había advertido el martes de que, si la Corte fallaba en contra de las tarifas, sería “un completo desastre” que obligaría al país a devolver “billones” de dólares.
El Alto Tribunal, que no adelanta qué casos resolverá ni trabaja con un calendario público cerrado, ha hecho públicas este miércoles tres sentencias sobre asuntos distintos, después de haber resuelto otro caso el pasado viernes.
De este modo, sigue sin saberse cuándo volverá el Supremo a publicar nuevas decisiones ni en qué fecha concreta podría dar a conocer su posición sobre este expediente pendiente.
Los aranceles globales presentados por Trump en abril de 2025 fueron recurridos por una docena de estados del país y por varias compañías estadounidenses, que sostienen que el presidente sobrepasó sus competencias al fijar estos gravámenes mediante órdenes ejecutivas, amparándose en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés), de 1977. Esta norma concede al presidente, en determinadas circunstancias, la facultad de restringir o bloquear transacciones internacionales durante una emergencia nacional.
El Tribunal Supremo de EEUU, con una mayoría conservadora de 6 a 3, celebró a comienzos de noviembre de 2025 la vista oral en la que escuchó los argumentos de la Administración Trump, así como los de un tribunal federal que había concluido que el presidente recurrió de forma indebida a una legislación de emergencia para aplicar aranceles a decenas de socios comerciales el pasado mes de abril.
A finales de mayo, el Tribunal de Comercio Internacional ya había resuelto que el presidente se excedió en sus atribuciones al invocar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para justificar su estrategia arancelaria.
Si el Supremo termina determinando que el Gobierno estadounidense se extralimitó en su política de aranceles, se convertiría en la mayor derrota judicial de Trump desde su regreso a la Casa Blanca hace un año y desencadenaría una compleja batalla en los tribunales. Miles de empresas perjudicadas por el aumento del coste de las importaciones podrían entonces reclamar la devolución de los importes abonados.