La hotelería española ha cerrado 2025 como un año de máximos históricos, con un avance del 5,5% en los ingresos por habitación disponible (RevPAR), que se sitúan en 125,4 euros de media, impulsados por un precio medio (ADR) que escala hasta 166,1 euros tras repuntar un 4,8% interanual.
De acuerdo con el Barómetro Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield, la ocupación se mantiene en cotas récord con un 75,5% de media. Destacan el tirón de Málaga y Canarias, que rebasan el 81%, así como el fuerte dinamismo de Madrid frente a una Barcelona que consolida sus registros.
El encarecimiento de las tarifas, que ha llegado a rozar el 10% en destinos como Marbella o Baleares, afianza la rentabilidad del negocio hotelero español en un contexto de demanda robusta y estabilidad operativa.
La industria hotelera nacional ha concluido el ejercicio 2025 con una situación financiera muy sólida, al lograr que el ingreso por habitación disponible (RevPAR) alcance una media de 125,4 euros, lo que supone un avance del 5,5% respecto al año anterior.
Según los datos del Barómetro Hotelero, este crecimiento consolida la senda alcista del sector, que ya venía de encadenar cifras históricas en 2024 y que en el último año ha demostrado conservar margen para seguir ampliando sus márgenes.
El gran impulsor de este resultado ha sido el aumento del precio medio por noche (ADR), que ha marcado un nuevo máximo de 166,1 euros en 2025, frente a los 158,5 euros del ejercicio previo.
Este incremento del 4,8% en las tarifas ha sido especialmente intenso en enclaves de alto valor añadido como Baleares, Marbella, Benidorm y Zaragoza, donde los avances han estado cerca del doble dígito. España se distancia así del resto del continente, con una subida de precios muy superior al 1,2% que se registra de media en Europa.
En el plano operativo, la ocupación media en el conjunto del país se situó en el 75,5% al cierre del año, lo que implica un leve aumento del 0,7% frente a 2024. Los analistas apuntan a que el mercado se mueve ahora en una fase de estabilidad favorable dentro de la banda alta histórica de este indicador.
Málaga, a la cabeza en ocupación
Por áreas geográficas, Málaga se colocó en lo más alto del ranking nacional con una ocupación del 82,4%, seguida muy de cerca por Canarias con un 81,5% y Alicante con un 80,7%, destinos que se apoyan en una potente estrategia de desestacionalización durante todo el año.
En el lado opuesto, las tasas de ocupación más reducidas se registraron en destinos más exclusivos y marcadamente estacionales, como Marbella (67,2%) y Baleares (69,5%). No obstante, estos porcentajes no han impedido que ambos mercados lideren los ingresos, ya que Marbella anota el precio más elevado de España para alojarse, con una media de 365,7 euros, seguida de Baleares con 220,5 euros.
Esta apuesta por priorizar la rentabilidad frente al volumen ha permitido a estas zonas alcanzar incrementos de doble dígito en los ingresos finales por habitación.
En el análisis de las grandes ciudades, Madrid mantiene una trayectoria muy favorable con un alza del 5,3% en sus precios y del 6,4% en sus ingresos por habitación, reforzando su atractivo para el turismo de negocios y de alto poder adquisitivo.
Barcelona, por su lado, se consolida como una plaza estable que conserva sus niveles de ocupación en el 78%, aunque ha sufrido ligeros ajustes, inferiores al 1%, tanto en sus tarifas medias como en sus ingresos totales tras los máximos de ejercicios anteriores.
Madrid y Barcelona aún tienen recorrido al alza
Desde Cushman & Wakefield, los socios Albert Grau y Bruno Hallé destacan que la demanda continúa mostrando fortaleza pese al impacto de la inflación, que también ha empujado al alza las tarifas.
La previsión para 2026 indica que esta dinámica positiva se mantendrá, en especial en Madrid y Barcelona, cuyos precios se consideran todavía competitivos y con margen de crecimiento si se comparan con otras capitales europeas como Londres o París.
El informe concluye que la solidez de la demanda interna y el interés de los viajeros internacionales aseguran la continuidad del ciclo expansivo del mercado inmobiliario hotelero en España.