El yen registraba este lunes un fuerte repunte frente al dólar, alcanzando su mejor cruce desde mediados de noviembre. La divisa japonesa acumulaba así una revalorización cercana al 6% respecto al cierre del pasado viernes, en un contexto marcado por crecientes especulaciones sobre una posible actuación de las autoridades en el mercado de divisas para respaldar a la moneda nipona.
Al inicio de la semana, el tipo de cambio del dólar frente al yen se debilitaba hasta los 153,40 yenes, su nivel más bajo en dos meses, después de que el pasado viernes el ‘billete verde’ llegara a situarse en 159,24 yenes.
Tras rozar el umbral de los 160 yenes por dólar, la moneda japonesa experimentó un giro alcista muy brusco después de que la prensa estadounidense recogiera que la Reserva Federal de Nueva York había llevado a cabo controles de tasas. Para parte del mercado, esta actuación incrementa las probabilidades de una intervención coordinada entre Estados Unidos y Japón para frenar el deterioro del yen.
Por su parte, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, aunque evitó pronunciarse sobre movimientos concretos del mercado, reiteró la disposición del Ejecutivo a adoptar “las medidas necesarias contra movimientos especulativos o muy anormales del mercado”.
En la misma línea, este lunes el responsable de divisas del Ministerio de Finanzas japonés, Atsushi Mimura, indicó que el Gobierno continuará reaccionando de forma adecuada ante la volatilidad cambiaria, “colaborando estrechamente con las autoridades estadounidenses según sea necesario”, según informa ‘Financial Times’.
“Las autoridades japonesas podrían haber intervenido el viernes cuando el USD/JPY superó los 159 tras la reunión de política monetaria del Banco de Japón. Sin embargo, el principal factor desencadenante fue el debate generalizado sobre que, al cierre de Londres del viernes, la Reserva Federal comenzó a preguntar a los bancos de Nueva York sobre el tamaño de sus posiciones en USD/JPY”, comentan Chris Turner, Frantisek Taborsky y Francesco Pesole, analistas de ING Research, para quien esto se interpretó como una especie preparatoria ante una intervención de un banco central.
“El hecho de que la Fed supuestamente estuviera haciendo esto y no dejara claro que esta actividad se realizaba exclusivamente en nombre de las autoridades japonesas (es decir, que la Fed no actuaba únicamente como un “agente”) ha dado lugar a comprensibles sugerencias de que EE. UU. podría estar al borde de una intervención conjunta con Japón”, apuntan.
Los expertos señalan que la expectativa de una actuación bilateral entre Tokio y Washington tendría un impacto mucho mayor que una intervención unilateral de Japón. Entre los posibles motivos, mencionan que la debilidad prolongada del yen podría haber favorecido ventas masivas de bonos del Tesoro estadounidense, contribuyendo a elevar sus rendimientos, mientras que la fortaleza del cruce USD/JPY estaría neutralizando parcialmente el efecto de los aranceles de Estados Unidos sobre Japón al proporcionar a los fabricantes nipones una ventaja competitiva.
“Sin embargo, este no es un movimiento impulsado por los fundamentos”, defienden, recordando que los tipos de interés reales del yen siguen en terreno negativo y que las elecciones anticipadas del 8 de febrero en Japón aún podrían añadir presión adicional tanto sobre la deuda soberana del país como sobre su divisa.