Endesa incrementará de forma notable su esfuerzo inversor en redes eléctricas hasta rozar los 5.500 millones de euros en el periodo 2026-2028, lo que supone aumentar en más de un 36% la cuantía prevista frente a los 4.000 millones de euros contemplados para este negocio en su anterior “hoja de ruta” para 2025-2027.
La compañía italiana Enel, matriz y principal accionista de la eléctrica española con un 70% de su capital, presentó este lunes, con motivo de su Capital Markets Day, su plan estratégico para los próximos tres años. En ese marco avanzó varias de las líneas maestras que afectarán a Endesa, que este martes dará a conocer la actualización de su plan 2026-2028 y sus resultados de 2025.
Enel planea asignar un total de 26.000 millones de euros a Redes entre 2026 y 2028, prácticamente la mitad de los 53.000 millones de euros de inversión global previstos para el próximo trienio. De esa cifra, un 21% se dirigirá a Endesa, lo que equivale a unos 5.460 millones de euros para el negocio de redes de su filial en España y Portugal, con la vista puesta en una mayor aceleración posterior.
Con este movimiento, Endesa refuerza de nuevo su apuesta por las redes en el mercado español, después de que en su anterior “hoja de ruta” 2025-2027 ya hubiera elevado la inversión a unos 4.000 millones de euros, un 45% más que en la planificación previa 2024-2026.
Esta decisión llega además tras un periodo en el que la empresa llegó a cuestionar incluso esos objetivos de inversión, en plena tensión del sector con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a raíz de la propuesta de tasa de retribución financiera y de la metodología para la actividad de distribución eléctrica.
Finalmente, el regulador confirmó su última propuesta de una tasa de retribución financiera (TRF) del 6,58% para el periodo 2026-2031, un incremento de 100 puntos básicos respecto al 5,58% anterior, aunque todavía por debajo del nivel superior al 7% que reclamaban las compañías eléctricas.
En septiembre, el Gobierno dio a conocer su propuesta de Planificación de la Red de Transporte de Electricidad hasta 2030, que contempla un volumen inversor total de 13.590 millones de euros.
En ese documento, el Ejecutivo prevé, una vez reciba luz verde definitiva, un aumento de la inversión en redes hasta 2030 de 3.600 millones de euros en transporte y 7.700 millones de euros en distribución, superando los umbrales del 0,065% y 0,13% del PIB proyectados para los próximos años. Estos nuevos topes suponen un incremento del 62% respecto a los límites vigentes.
Plan global de Enel: 53.000 millones de euros hasta 2028
En conjunto, Enel contempla unas inversiones brutas de 53.000 millones de euros en el periodo 2026-2028, un 23% más que los 43.000 millones de euros fijados en su plan 2025-2027, con el objetivo de reforzar su apuesta por las redes y las energías renovables.
La compañía subrayó que la finalidad de esta nueva “hoja de ruta” es “acelerar” su crecimiento, “centrándose en las geografías más dinámicas”.
Además de la partida destinada a Redes, más de 26.000 millones de euros se dirigirán al Negocio Integrado, de los que cerca de 20.000 millones de euros se orientarán específicamente a Renovables.
En el ámbito de las energías “verdes”, la “utility” pretende, con esos cerca de 20.000 millones de euros de inversión —unos 8.000 millones adicionales respecto a su “hoja de ruta” anterior—, incorporar unos 15 gigavatios (GW) de nueva potencia y elevar la capacidad renovable instalada por encima de los 80 GW.
Alrededor del 50% de esta inversión en renovables se concentrará en Europa —principalmente en Italia y España—, con prioridad en subastas públicas, proyectos de hibridación y repotenciación. Estados Unidos será el otro gran eje de crecimiento, apoyado en proyectos respaldados por marcos contractuales de largo plazo, como los contratos de compraventa de energía (PPA, por sus siglas en inglés).
Enel remarcó que su estrategia para el periodo se basa en acelerar el crecimiento en países con marcos regulatorios estables, concentrándose en redes, renovables y clientes finales mediante inversiones “greenfield” y “brownfield”. A ello se suma el objetivo de maximizar la productividad del capital mediante una asignación eficiente y una gestión rigurosa de los recursos, manteniendo un perfil equilibrado de riesgo y rentabilidad que permita mejorar el beneficio ordinario por acción, sin renunciar a una estricta disciplina financiera.