Endesa ha destinado este año 35,5 millones de euros al refuerzo y mantenimiento de su red de distribución eléctrica en el marco de la Campaña de Invierno, lo que supone un aumento del 7,5% frente al año anterior, según ha comunicado la compañía.
A través de su filial de redes e-distribución, la eléctrica desarrolla anualmente un amplio programa de revisión, conservación y refuerzo de las infraestructuras para afrontar el incremento estacional de la demanda y el impacto que los episodios meteorológicos extremos ocasionan sobre la red.
En esta campaña, e-distribución ha supervisado cerca de 12.300 kilómetros de líneas de media y alta tensión, ha llevado a cabo 24.000 inspecciones en subestaciones y centros de distribución y ha ejecutado trabajos de tala y poda en 12.800 kilómetros de líneas.
Una parte significativa de las infraestructuras de transporte de energía y de los más de 320.000 kilómetros de red de distribución que gestiona Endesa, una longitud equivalente a rodear ocho veces el planeta, se encuentran expuestos a inundaciones, vientos intensos, descargas eléctricas, heladas y nevadas.
Para mitigar el efecto de estos fenómenos, cada vez más habituales y severos, la empresa está reforzando y digitalizando la red con el fin de incrementar su resiliencia, además de intensificar las labores de inspección y poner en marcha planes de emergencia para agilizar la atención de incidencias.
El propósito de estas actuaciones es disminuir la probabilidad de fallos en la red y acortar al máximo los tiempos necesarios para restablecer el suministro cuando se producen interrupciones.
El cambio climático está teniendo un impacto creciente en las redes de distribución eléctrica. Los temporales Kristin, Leonard y Marta, que han afectado con especial intensidad a Andalucía, junto con las fuertes rachas de viento registradas esta semana en distintas comunidades autónomas, como Cataluña, donde opera la distribuidora de Endesa, son una muestra reciente de ello.
En estas situaciones, los equipos técnicos de la compañía han tenido que trabajar con rachas de viento que han superado los 130 kilómetros por hora (km/h) en determinados momentos y con inundaciones provocadas por lluvias muy intensas, circunstancias que han dificultado de forma notable las tareas de reposición del servicio.