E.On elevará su inversión a 48.000 millones hasta 2030 y priorizará las redes

E.On aumentará su inversión hasta 48.000 millones de euros en 2030, concentrando más del 80% en redes y elevando su objetivo de beneficios.

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FILED - 04 November 2021, North Rhine-Westphalia, Essen: The logo of the energy company E.on is on the facade of the company headquarters in Essen. Photo: Mona Wenisch/dpa Mona Wenisch/Dpa

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La energética alemana E.On planea destinar entre 2026 y 2030 en torno a 48.000 millones de euros, por encima de los 43.000 millones previstos para el periodo 2024-2028, de los que cerca de 40.000 millones de euros, el 83% del total, irán dirigidos a su actividad de redes de distribución de energía.

“El enfoque de inversión de E.ON para los próximos años sigue centrado en la expansión, modernización y digitalización de sus redes de distribución”, ha indicado la compañía alemana al presentar su nuevo plan de inversión, “suponiendo un marco regulatorio adecuado”.

Dentro de esa cifra cercana a los 48.000 millones de euros, unos 40.000 millones se orientarán al negocio de redes energéticas, mientras que E.On prevé canalizar alrededor de 2.500 millones, sobre todo a plataformas digitales, soluciones de movilidad eléctrica y propuestas flexibles para sus clientes.

Además, la empresa asignará unos 5.000 millones de euros al área de Soluciones de Infraestructura Energética, con prioridad para proyectos de calefacción urbana, iniciativas de descarbonización industrial, redes energéticas locales y sistemas de almacenamiento mediante baterías.

“Con el aumento de las inversiones previstas, E.On responde a las crecientes necesidades de infraestructura del sistema energético europeo”, ha explicado la alemana, que liga este esfuerzo inversor al proceso de transformación del sector.

En su análisis, el grupo ha señalado que el despliegue de energías renovables, la incorporación de nuevos consumidores industriales y el fuerte incremento de las peticiones de conexión para almacenamiento en baterías y centros de datos “están incrementando significativamente las exigencias de las redes de distribución”.

Al mismo tiempo, la compañía ha recalcado que garantizar la seguridad del suministro y la resiliencia resulta cada vez más complejo, tanto por la mayor volatilidad del sistema energético como por un entorno de riesgos más elevado para las infraestructuras críticas.

“Al seguir invirtiendo en la expansión y digitalización de nuestra infraestructura, asumimos la responsabilidad de impulsar la transición energética”, ha comentado Leonhard Birnbaum, consejero delegado de la compañía, para quien la demanda “crece a un ritmo nunca visto”, por lo que será clave que los proyectos generen una “rentabilidad justa” que permita sostener su financiación en el tiempo.

Con este marco inversor, E.On anticipa un repunte relevante de sus resultados a medio plazo y proyecta que en 2030 el Ebitda ajustado alcance unos 13.000 millones de euros, con un beneficio neto ajustado cercano a 3.800 millones y un beneficio por acción ajustado de 1,45 euros.

En 2025, la 'utility' germana registró un beneficio neto atribuido de 1.734 millones de euros, lo que supone un descenso del 62% respecto al ejercicio de 2024, cuando la facturación de E.On se situó en 78.704 millones, un 1,8% menos.