La vinculación comercial de España con Oriente Medio sigue siendo reducida. En 2025, las ventas de bienes españoles a esta región sumaron 9.049,2 millones de euros, lo que equivale al 2,3% del total exportado por el país ese año.
El ataque militar coordinado y por sorpresa lanzado el sábado por Estados Unidos e Israel contra Irán ha supuesto una nueva escalada y la extensión del conflicto a todo Oriente Medio.
Aunque todavía es pronto para medir con precisión el alcance económico de estos ataques, las estadísticas de comercio exterior apuntan a que el impacto sobre la economía española sería acotado, debido a la limitada presencia comercial en la zona, que concentra el 2,3% de las exportaciones y el 1,8% de las importaciones totales.
En lo que respecta específicamente a las relaciones comerciales con Irán, los últimos datos publicados por la Secretaría de Estado de Comercio recogen que en 2025 las exportaciones españolas hacia este país alcanzaron los 121,81 millones de euros, un retroceso del 36% en comparación con 2024. Por el contrario, las compras a Irán ascendieron a 123,11 millones, lo que supone un incremento del 30%.
Si se compara con el conjunto de exportaciones españolas de 2025, las ventas a Irán apenas representan el 0,03% del total, el mismo porcentaje que suponen las importaciones procedentes de este país sobre el volumen global de compras al exterior.
Además, el Gobierno calcula que solo alrededor del 5% del petróleo y el 2% del gas natural licuado (GNL) que recibe España pasa por el Estrecho de Ormuz, lo que limita el posible efecto del ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán en el suministro energético nacional.
Impacto inmediato en el tráfico aéreo
Donde sí se están notando efectos de forma inmediata es en la aviación comercial. En la red de aeropuertos de Aena en España figuraban hasta esta mañana 32 vuelos programados con destino u origen en Oriente Medio, principalmente en rutas con Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Israel, Jordania y Qatar.
La alteración de estas operaciones se debe al cierre, por tercer día consecutivo, de los aeropuertos de Dubái y Abu Dabi, así como de los de Doha, en Qatar, y Manama, en Bahréin. El impacto global es muy elevado si se tiene en cuenta que las tres grandes aerolíneas del Golfo -Qatar Airways, Emirates y Etihad- trasladan de forma habitual a unas 90.000 personas al día, cifra que podría duplicarse al incluir al resto de compañías internacionales.
En este contexto, las principales aerolíneas del mundo mantienen suspendidas sus conexiones con Oriente Próximo. Air Europa ha comunicado la suspensión temporal de sus vuelos a Tel Aviv (Israel) hasta el 9 de marzo, mientras que Iberia, que opera la ruta a Doha (Qatar), sigue con sus vuelos a este destino cancelados al menos hasta este lunes, a la espera de revisar la información disponible y actualizar el estado de la programación.
Otras aerolíneas europeas con presencia en la zona, como Lufthansa, British Airways, Wizz Air o ITA Airways, han adoptado decisiones en la misma línea.
España sería de los países menos afectados, según los economistas
Pese al aumento de la tensión, el Consejo General de Economistas de España (CGE) considera que el país se situará entre los menos dañados por el conflicto en Oriente Medio y defiende que la economía mundial está actualmente más preparada y "curtida" para soportar 'shocks' de esta naturaleza.
"Yo creo que España es de las menos perjudicadas con este conflicto, precisamente por su especialización en servicios", ha explicado el presidente de la Comisión Financiera del CGE, Antonio Pedraza, en una rueda de prensa para presentar el "Observatorio Financiero", correspondiente al segundo semestre de 2025.
A su entender, para que se desencadenara una crisis en España a raíz de esta situación "se debería internacionalizar mucho el conflicto", aunque ha destacado que el país dispone de "fortalezas diferenciales" comparables a las de Irlanda.
No obstante, Pedraza ha alertado de que la tensión geopolítica podría trasladarse al precio de los alimentos, si bien ha recordado que el acuerdo del Mercosur "puede ser un contrapunto" que contribuya a moderar los precios a medio y largo plazo.
Por otro lado, el director del Servicio de Estudios del CGE, Salvador Marín, no ha descartado que, a corto plazo, este escenario provoque ciertos movimientos de capital hacia activos "refugio", algo que, en sus palabras, "no supone una buena noticia" para la economía real.