España apunta a ser en 2026 la segunda economía avanzada que más crezca, solo por detrás de Estados Unidos

España se encamina a ser en 2026 la segunda economía avanzada que más crecerá, impulsada por consumo, empleo y fondos europeos, pese a riesgos geopolíticos.

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La bandera de España en una visual de los tejados de Madird desde la Torre Colón. Eduardo Parra - Europa Press

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España se perfila para situarse en 2026 como la segunda economía desarrollada con mayor ritmo de expansión, únicamente por detrás de Estados Unidos, y con un crecimiento de nuevo por encima del promedio de la eurozona, de acuerdo con las proyecciones de varios de los principales organismos internacionales.

Esta previsión fue uno de los mensajes centrales del webinar “Perspectivas económicas para el primer semestre del 2026”, organizado por la Asociación Española de Directivos (AED).

“Los consensos siguen revisando al alza las previsiones de crecimiento para España, hasta situarlo en el entorno del 2,2%-2,3%, lo que nos coloca como la segunda economía desarrollada con mayor crecimiento en 2026”, ha señalado la economista jefe y subdirectora general de Banco Sabadell, Sofía Rodríguez.

La experta detalló que este escenario se apoyará en el tirón del consumo de los hogares, la solidez del empleo y el aumento de la población, además de en la inversión ligada a los fondos europeos de recuperación ‘Next Generation EU’ y a unas condiciones financieras que, por ahora, siguen siendo relativamente favorables.

Sin embargo, Rodríguez también ha advertido de que “empiezan a aparecer tensiones y cuellos de botella que obligan a ser prudentes”, con especial incidencia en el mercado laboral, el acceso a la vivienda y el sector exterior, donde el mayor empuje de las importaciones reduce su contribución al avance del PIB.

En la misma sesión, el consejero y profesor de economía de IESE, José Manuel González Páramo, ha afirmado que “el crecimiento global se mantiene, pero en un mundo más fragmentado y geoeconómico, donde los riesgos pueden materializarse rápidamente”.

La geopolítica y la guerra híbrida, en el centro del escenario

El repaso al contexto internacional situó la geopolítica como uno de los factores decisivos para la evolución de la economía mundial. Rodríguez remarcó que la tensión entre Estados Unidos y China, la pugna tecnológica y la prolongación de la guerra en Ucrania continúan condicionando el panorama global.

A estos elementos se añaden nuevas amenazas vinculadas a la guerra híbrida, como los ciberataques, las interrupciones en infraestructuras clave y las campañas de desinformación, con impacto directo sobre el tejido empresarial europeo. “La guerra híbrida es un fenómeno barato de implementar y muy desestabilizador”, ha alertado Rodríguez.

Respecto al comercio internacional, González Páramo ha apuntado que, más que una desglobalización, se observa una “fragmentación” en los flujos comerciales.

“Las empresas no están desmantelando sus cadenas de suministro, pero sí las están ampliando y diversificando, combinando regionalización y proveedores tradicionales. Este proceso incrementa la resiliencia de las empresas, pero también eleva los costes de aprovisionamiento, especialmente para las pymes, que tienen menos márgenes para adaptarse a esta reorganización”, ha señalado.