España mantendrá en 2025 su capacidad de compra prácticamente estable respecto al ejercicio previo, aunque continuará algo rezagada frente a la media de la Unión Europea. El nivel de renta ajustado al coste de la vida se situará en torno al 92% del promedio comunitario (100), lo que refleja una ligera desventaja respecto al conjunto de socios europeos.
De acuerdo con las estadísticas de Eurostat, España ocupará el decimoquinto puesto de la UE por producto interior bruto (PIB) per cápita medido en estándares de poder adquisitivo. De este modo, quedará integrada en el grupo de países cuyo nivel de renta se sitúa a menos de un 10% por debajo de la media comunitaria, en el que también figuran Francia, Italia, Chipre, República Checa y Eslovenia.
La referencia media de la Unión Europea se colocó en 2025 en torno a los 41.600 euros en términos de poder adquisitivo. Esta magnitud sirve para contrastar el nivel de renta real entre los Estados miembro, incorporando las diferencias de precios entre países para hacer comparaciones homogéneas.
En este contexto, Luxemburgo volvió a encabezar la clasificación con el PIB per cápita más alto, equivalente al 239% de la media de la UE. A continuación se situaron Irlanda y otras economías como Países Bajos, Dinamarca, Austria, Alemania, Bélgica, Suecia, Malta y Finlandia, todas ellas con niveles de renta por encima del promedio europeo.
En el extremo opuesto, Bulgaria y Grecia registraron los valores más reducidos, ambos en torno al 68% de la media comunitaria, seguidos de Letonia. Estos datos ponen de manifiesto que persiste una amplia brecha de renta dentro de la Unión Europea, con diferencias significativas entre los países con mayor y menor poder adquisitivo.