España importa el 45% de su gas de EEUU: esto es lo que pasaría si Trump cerrara el grifo

España compra cerca del 45% de su gas natural licuado a Estados Unidos. Expertos analizan si una tensión política podría afectar al suministro, el precio de la energía y el equilibrio del sistema energético

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España compra a Estados Unidos el 40% del gas que utiliza para su energía. Ilustración: Lucía Gutiérrez.

España compra a Estados Unidos el 40% del gas que utiliza para su energía. Ilustración: Lucía Gutiérrez.

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Según la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, en enero de 2026 España adquirió el 44,5% de su gas natural licuado (GNL) a Estados Unidos. Una dependencia energética que, según algunos economistas como José Carlos Díez, podría verse amenazada si las advertencias de Donald Trump terminaran afectando al suministro hacia España. De producirse un cierre de ese canal, se alteraría el actual equilibrio del mix energético nacional.

El gas natural representa en torno al 20-21% del suministro de energía primaria en España. Además, cerca del 35% del gas consumido se destina a la generación eléctrica en centrales de ciclo combinado. En años con menos producción eólica o hidráulica, su peso puede elevarse hasta aportar entre el 15% y el 25% de la electricidad.

Díez recuerda que en 2025 España ya importó el 45% de su gas de Estados Unidos. “Sánchez ha abierto un conflicto con Trump en plena crisis energética global y, si ese canal se cerrara, el impacto sobre el gas y la electricidad podría ser serio”, advierte.

La cuestión es si ese escenario es realmente viable y si el presidente estadounidense tendría capacidad para dañar una relación comercial clave para la economía española, sus empresas y los hogares.

Una sólida infraestructura gasística

Ante este hipotético escenario, Demócrata ha entrevistado en exclusiva al presidente de Sedigas, Joan Batalla Bejerano, quien transmite un mensaje de tranquilidad. España -explica- cuenta con una sólida infraestructura gasística formada por plantas de regasificación, redes de transporte y distribución que garantizan la seguridad del suministro tanto a nivel nacional como europeo.

En la actualidad, el país dispone de siete plantas de regasificación que concentran cerca del 30 % de la capacidad de la Unión Europea, lo que convierte a España en un importante centro logístico de gas para el continente.

Para Batalla, una intervención directa de Donald Trump para cortar el suministro es muy improbable. “Las operadoras de gas son empresas privadas y no dependen de la Administración estadounidense. Además, este mercado funciona mediante numerosos contratos privados, algunos con cláusulas de destino”, explica.

“El empresario estadounidense -añade- históricamente no se ha preocupado por el destino final del gas. Lo que quiere es cargar el buque, cobrar y que el comprador se lleve el producto”.

La clave: el diferencial de precios

No obstante, Batalla sí advierte de un factor que conviene vigilar: el diferencial de precios entre mercados.

“Lo que debemos observar es qué ocurre con ese diferencial. No se trata de que nos corten el suministro, sino de que el gas pueda encarecerse”, señala. En un mercado global, añade, "siempre existe la posibilidad de que un operador privado decida redirigir cargamentos hacia regiones donde el precio sea mayor, incluso pagando penalizaciones contractuales".

Sin embargo, subraya que actualmente no se está produciendo esa situación. Recuerda además lo ocurrido en 2022 y 2023, cuando la demanda europea era tan elevada que los barcos permanecían días esperando para descargar debido a la falta de capacidad portuaria.

“Estamos en un mercado global y hay que vigilar los flujos comerciales, especialmente en contratos sin cláusulas de destino. Pero tampoco debemos olvidar que para las empresas estadounidenses el mercado europeo es muy atractivo”, concluye.

Un carguero transportando gas natural. Foto: Europa Press
Un carguero transportando gas natural. Foto: Europa Press.

“Los americanos están encantados de vendernos”

El economista Javier Santacruz Cano, especialista en energía, coincide en que un corte de suministro sería “una quimera”. A su juicio, las empresas estadounidenses están interesadas en vender gas a España y, si además lo hacen a precios más altos, el incentivo es aún mayor.

El economista Lorenzo Bernaldo de Quirós sí advierte, no obstante, que un escenario de interrupción generaría graves problemas, agravados por la limitada capacidad fiscal del país para responder a una crisis energética.

Por su parte, Santiago Calvo López, profesor de Economía de la Universidad de las Hespérides, apunta que España tendría que buscar alternativas complejas: desde proveedores como Qatar -condicionado por la situación en Oriente Medio- hasta Nigeria o Trinidad y Tobago, mercados muy demandados por Asia. Otra opción, recuerda, "sería aumentar las compras de gas ruso a través de intermediarios, como ya se viene haciendo por la puerta de atrás", afirma.

España, puerta de entrada del GNL a Europa

Para el analista geopolítico Eduardo López García de Jaime, España se ha consolidado como uno de los países europeos con mayor seguridad de suministro de GNL gracias a su extensa red de regasificación y a un sistema de compras gestionado por operadores privados.

Este modelo permite diversificar proveedores y adquirir gas con flexibilidad en los mercados internacionales, reduciendo la dependencia de un único país. Además, la estrecha relación energética con Estados Unidos convierte a España en una de las principales puertas de entrada del GNL hacia Europa.

No obstante —advierte— el sistema también depende de la dinámica del mercado global. En situaciones de escasez internacional, el gas tiende a dirigirse hacia los compradores que pagan precios más altos, lo que obligaría a España a competir con otras potencias por el suministro. Aun así, el modelo español sigue considerándose uno de los más resilientes del continente.

El papel del gas en situaciones de emergencia

Este jueves, Sedigas presentó -a través de la Asociación de Periodistas de Información Económica- su informe sobre el sector gasista español y el nuevo marco retributivo para las actividades reguladas del periodo 2027-2032.

El documento defiende que las infraestructuras gasísticas seguirán siendo estratégicas para garantizar la seguridad de suministro y facilitar una descarbonización eficiente tanto en los hogares como en el tejido productivo.

Según Sedigas, el sistema ofrece la flexibilidad necesaria para cubrir la demanda doméstica, cuyo consumo diario puede multiplicarse por 17 en los picos de invierno, frente a una demanda industrial más estable a lo largo del año.

El estudio también subraya la importancia del gas para el sistema eléctrico, que necesita una infraestructura flexible, segura y diversificada para respaldar la generación renovable.

Como ejemplo, el informe recuerda que durante emergencias nacionales -como el apagón del sistema eléctrico del pasado 28 de abril- el sistema gasista garantizó el suministro continuo a hogares, empresas, industria y centrales de ciclo combinado.