La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha decidido prolongar hasta el 24 de abril la recomendación dirigida a las compañías aéreas de evitar operaciones en Oriente Medio y el Golfo Pérsico, en un escenario aún tenso pese al alto el fuego de dos semanas pactado entre Washington y Teherán.
De este modo, el Boletín de Información sobre Zonas de Conflicto (CZIB, por sus siglas en inglés) mantiene sin cambios la relación de estados incluidos en la advertencia: Bahrein, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí continúan considerados como área de riesgo para la aviación civil.
En el documento, vigente desde el 28 de febrero, se señala que es “probable” que, como consecuencia de la actual intervención militar, se registren acciones de represalia contra “activos estadounidenses e israelíes en la región”, lo que “introduciría altos riesgos adicionales no sólo para el espacio aéreo de Irán, sino también para el de los estados vecinos que albergan bases militares estadounidenses o que se ven afectados de otro modo por las hostilidades y las actividades militares asociadas, incluidas las intercepciones”.
El CZIB de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA) subraya además que la disponibilidad de sistemas de defensa aérea capaces de actuar a cualquier altitud, junto con misiles de crucero y balísticos, convierte todo el espacio aéreo señalado en “vulnerable” a “riesgos de propagación, identificaciones erróneas, cálculos erróneos y fallos en los procedimientos de interceptación”.
Por ello, el boletín insta a las aerolíneas a no operar en el espacio aéreo afectado en todos los niveles y altitudes de vuelo, a evitar volar por debajo del nivel de vuelo FL 320 en el espacio aéreo de Arabia Saudí y Omán, y a establecer un sistema de seguimiento riguroso y una evaluación de riesgos actualizada antes de planificar cualquier operación dentro de las áreas mencionadas en el punto anterior.