Fedea alerta de que el avance de las renovables en España solo aliviará muy modestamente el shock energético

Fedea advierte de que el auge de las renovables apenas amortiguará el shock energético y pide cautela ante el buen comportamiento reciente de la economía española.

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El director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), Ángel de la Fuente César Ortiz - Europa Press

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La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) sostiene en un informe sobre la coyuntura económica actual que las repercusiones del conflicto en Oriente Próximo son “potencialmente más graves” que las derivadas de los aranceles de Estados Unidos. Además, advierte de que el mayor peso de las energías renovables en España y en la UE apenas amortiguará el shock energético provocado por la guerra en Irán, sino “sólo muy modestamente”.

El documento recuerda que Oriente Próximo actúa como principal proveedor neto de energía del planeta, al cubrir alrededor de un tercio de la demanda neta mundial. Los efectos de la guerra en Irán, detalla Fedea, dependerán en gran medida de cuánto se prolongue el conflicto y del alcance de los daños sobre la capacidad productiva de la zona.

“El creciente peso de las energías renovables en las economías avanzadas puede mitigar los efectos del shock, pero sólo muy modestamente, pues el peso de las energías fósiles en el consumo total de energía sigue siendo dominante, situándose en casi el 90% a nivel mundial y en torno al 80% tanto en la UE como en España”, ha apuntado.

En relación con el otro frente abierto por Estados Unidos, “una guerra arancelaria como no se había visto en décadas”, Fedea señala que, aunque la exposición directa de España y, en menor medida, de la UE al aumento de los aranceles estadounidenses es en principio “reducida”, el primer año de vigencia de estas tasas se ha saldado con un descenso del 8% de las exportaciones españolas de bienes a EEUU y con un incremento de más del 50% del déficit comercial de España con ese país.

“Aunque es demasiado pronto para alcanzar conclusiones claras, incluso sobre el nivel al que se estabilizarán las tasas sobre las importaciones, la subida de los aranceles americanos parece estar teniendo un efecto negativo apreciable sobre los saldos comerciales de muchos de sus socios, que implicaría pérdidas modestas de PIB”, apunta Fedea.

No obstante, el centro de estudios matiza que, por ahora, se habría evitado el escenario más adverso: una escalada generalizada de tensiones comerciales con sucesivas rondas de represalias, “que podrían tener efectos desastrosos, como los de la que hace un siglo contribuyó a agravar la Gran Depresión tras la aprobación del arancel americano de Smoot-Hawley en 1930”, subraya Fedea.

CUESTIONA LAS MEDIDAS ANTICRISIS POR SU COSTE “INNECESARIAMENTE” ALTO

El informe detalla que el Gobierno español ha reaccionado ante estas crisis, y también ante la desencadenada por la invasión de Ucrania, mediante un paquete de medidas paliativas orientadas a suavizar el impacto del encarecimiento de bienes básicos sobre los hogares y los sectores productivos más golpeados.

En el ámbito de los aranceles, Fedea recuerda que las actuaciones más relevantes han sido la puesta en marcha de una línea de avales del ICO y el refuerzo del sistema de seguros de crédito a la exportación, con el objetivo de respaldar a las empresas más afectadas frente a eventuales problemas de liquidez o para financiar estrategias de diversificación y búsqueda de nuevos mercados.

Respecto a la guerra en Irán, Fedea indica que España ha replicado en buena medida el esquema aplicado al inicio del conflicto en Ucrania, con ayudas temporales a los sectores más golpeados (transporte, agricultura y pesca), reducciones transitorias de la fiscalidad energética y apoyos específicos a los hogares de menor renta mediante el refuerzo del bono social eléctrico y térmico y la prohibición de cortes en suministros básicos.

Fedea sostiene que parte de estas políticas son “cuestionables” por su coste “innecesariamente elevado al no concentrarse las ayudas en los que realmente las necesitan, por su falta de transparencia y porque debilitan las señales de precios que incentivarían el deseable ajuste a la baja de la demanda energética”.

“PRECAUCIÓN” ANTE EL BUEN DESEMPEÑO DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

En su análisis, Fedea reconoce que la economía española figura entre las que mejor han evolucionado en Europa en los últimos años, con un crecimiento medio anual del PIB real entre 2022 y 2025 del 2,87%, frente al 1,01% del conjunto de la UE. España se sitúa así a la cabeza de los Veintisiete, por delante de Bulgaria, Portugal y Dinamarca, con más de punto y medio de ventaja sobre Francia e Italia y más de tres puntos sobre Alemania, cuyo nivel de renta llegó a disminuir en términos absolutos en este periodo por su fuerte dependencia del gas ruso.

Si se observa el PIB per cápita, Fedea aprecia un panorama algo menos favorable, aunque España continúa en el grupo de cabeza, con un avance medio del 1,81% que la coloca en cuarta posición, sólo por detrás de Bulgaria, Polonia y Grecia.

Durante este tiempo, Fedea señala que la evolución de las principales variables de empleo, salarios e inflación ha sido en general positiva en España, “aunque con algunos matices que aconsejan una cierta prudencia en su valoración, incluyendo la importante subida del número de demandantes de empleo con relación laboral, que distorsiona las estadísticas de paro registrado, y la resistencia a la baja de los precios de los alimentos tras la normalización de la mayor parte de los componentes de la inflación, incluyendo el energético, hasta el inicio del nuevo conflicto” en Irán.

Este comportamiento macroeconómico relativamente favorable, añade Fedea, ha contribuido a reducir “apreciablemente” el déficit público y la ratio de deuda pública sobre el PIB, pero “no tanto como sería deseable” y sin revertir “la deriva al alza de la presión fiscal” ni del peso del gasto público en el PIB, que se ha incrementado en casi cuatro puntos entre 2018 y 2025.

De este modo, indica el organismo, el déficit se mantiene por encima del 2% del PIB en la fase alta del ciclo, lo que, a su juicio, evidencia “de un sustancial déficit estructural” ligado sobre todo al desequilibrio contributivo de la Seguridad Social.

Para Fedea, el mejor comportamiento relativo de España en estos años debe interpretarse “con una cierta precaución” y como un fenómeno “posiblemente coyuntural”, muy influido por “fuertes vientos de cola” en España y por el impacto negativo de la crisis de Ucrania en otras economías europeas. A su entender, no debería asumirse “necesariamente” como la señal de un cambio estructural que rompa la tendencia de pérdida de renta relativa frente al promedio de la OCDE iniciada en torno al año 2000.

Entre esos vientos de cola, Fedea cita el sólido desempeño del turismo, que, según el informe, se apoya en buena medida en factores externos, como la elevada inseguridad en algunos destinos competidores de España, el fuerte aumento de la población por la intensa inmigración, la llegada de un volumen significativo de fondos europeos para la recuperación tras la Covid, la relativa lejanía geográfica y comercial respecto a Rusia y Ucrania y la limitada dependencia del mercado estadounidense, que absorbe solo una pequeña parte de las ventas exteriores españolas.