El déficit básico de la Seguridad Social, que integra a las Clases Pasivas y deja fuera las transferencias procedentes del Estado, habría terminado 2025 en torno a los 69.800 millones de euros, un 5,8% más que en 2024, según las proyecciones de Fedea elaboradas a partir de los datos de ejecución presupuestaria disponibles hasta noviembre.
Estas estimaciones se exponen en un trabajo firmado por el director ejecutivo de Fedea, Ángel de la Fuente, en el que se examinan las cuentas de la denominada Seguridad Social Ampliada (SSA), un agregado que suma el sistema de Seguridad Social y el régimen de Clases Pasivas de los funcionarios.
De la Fuente define dos métricas del déficit de la SSA que cuantifican los recursos adicionales que el Estado debe aportar, en parte mediante endeudamiento, para cubrir la distancia entre el gasto del sistema y sus ingresos propios.
El primer indicador, al que el autor se refiere como déficit básico, coincide con el déficit presupuestario total del sistema sin considerar las transferencias corrientes del Estado. El segundo, el déficit contributivo, recoge la diferencia entre los gastos y los ingresos contributivos de la SSA.
Para realizar sus cálculos, De la Fuente utiliza la liquidación del Presupuesto de la Seguridad Social y de los Presupuestos Generales del Estado de 2024, junto con los datos de ejecución presupuestaria acumulados hasta noviembre de 2025.
De acuerdo con el director ejecutivo de Fedea, los ingresos de la SSA han venido creciendo "a buen ritmo" en los últimos ejercicios, mientras que el gasto lo ha hecho a un compás algo menor.
En concreto, estima que los ingresos consolidados aumentaron un 7,2% en 2025, hasta 249.504 millones de euros, y que los gastos lo hicieron un 6,4%, hasta 257.945 millones de euros, lo que supondría un saldo negativo de 8.441 millones de euros en 2025.
Sin embargo, si se excluyen las transferencias del Estado, los cálculos de Fedea sitúan el déficit por encima de los 69.000 millones de euros en 2025, frente a casi 66.000 millones en 2024 y 59.800 millones en 2023.
El 'think tank' recuerda que, hasta 2011, los ingresos del sistema antes de las transferencias estatales bastaban para sufragar sus gastos contributivos.
A partir de 2012, en cambio, "ha sido necesario inyectar al sistema un volumen creciente de recursos procedentes de impuestos generales para complementar la financiación de las prestaciones contributivas".
"Esto ha exigido un fuerte aumento de las transferencias del Estado, cuyo volumen se acerca en la actualidad a los 4 puntos del PIB", subraya De la Fuente en su análisis.
La deuda de la Seguridad Social sigue al alza pese al MEI
Fedea llama también la atención sobre el avance de la deuda de la Seguridad Social a pesar de la puesta en marcha de instrumentos como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que fija una cotización adicional para empresas y trabajadores destinada a reforzar el Fondo de Reserva, la conocida como 'hucha de las pensiones'.
En esta línea, De la Fuente alerta de que, incluso con las nuevas aportaciones vinculadas al MEI, la deuda neta del sistema continúa aumentando a un ritmo cercano a los 6.000 millones de euros al año.