La Federación Española de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (Fedeca) ha advertido de que la falta de Presupuestos Generales del Estado (PGE) en los últimos años está deteriorando de forma progresiva la capacidad de gestión de la Administración.
En una nota pública, la organización ha denunciado la creciente sobrecarga que soporta la Administración General del Estado, consecuencia del aumento de funciones y responsabilidades públicas sin un refuerzo paralelo de las capacidades de gestión, de la planificación ni de las plantillas.
Fedeca ha señalado que diversas políticas públicas han ampliado el campo de actuación de la Administración, pero este avance no siempre se ha visto acompañado de una previsión adecuada de los recursos humanos ni de una estructura administrativa adaptada a las nuevas exigencias.
En esta línea, la federación sostiene que la ausencia de nuevas cuentas públicas está intensificando parte de estos problemas y repercutiendo en diferentes aspectos del funcionamiento interno de la Administración, incluidos determinados complementos retributivos ligados a la productividad, condicionados por la disponibilidad presupuestaria.
Desde la federación han indicado que es “preocupante” que se esté normalizando una situación en la que la Administración debe gestionar políticas públicas complejas sin contar con un marco presupuestario plenamente operativo.
Falta de planificación estructural en la función pública
Según Fedeca, el origen del problema está en gran medida en una carencia de planificación del personal público que se arrastra desde hace años.
Han explicado que en distintos ámbitos de la Administración se han impulsado medidas puntuales —como planes de contingencia, refuerzo de personal interino o nuevas convocatorias de oferta pública de empleo— que no siempre han ido acompañadas de una planificación estructural de las necesidades reales de los departamentos ministeriales.
Este enfoque, advierten, puede desembocar en desajustes organizativos, solapamientos de funciones o una asignación ineficiente de responsabilidades entre distintos cuerpos o entre subgrupos de la propia Administración.
Los desequilibrios, de acuerdo con Fedeca, se han hecho especialmente visibles en el ámbito de la Seguridad Social, donde la acumulación de tareas y la gestión de los recursos humanos han derivado en conflictos laborales y malestar entre diversos colectivos profesionales.
Fedeca apunta también a tensiones en otros ámbitos estratégicos de la Administración General del Estado, como los servicios de inspección en fronteras, la gestión de políticas sociales o la red consular en el exterior y la carrera diplomática, donde el aumento de responsabilidades no ha ido acompañado del refuerzo imprescindible de estructuras y efectivos.
Por este motivo, la federación reclama impulsar una planificación estratégica de la función pública que permita ajustar la organización administrativa a las nuevas necesidades del Estado.